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miércoles, 20 de julio de 2016

Sendantonio 2016


FICHA TECNICA
 Fecha:   11/06/2016 
 Distancia:   13,8 km  
 Desnivel positivo:   432 m  
 Dificultad:   Fácil 
 Tiempo Invertido:   5h37m 
Con motivo de la festividad de San Antonio, en junio, nuestros amigos de Nigüella realizan una andada popular por los alrededores de la localidad y luego juntos celebran una comida de hermandad en el parque al lado del río.

A las ocho nos reunímos casi 40 andarines para cumplir con la ya tradición en Nigüella.

En la plaza del pueblo hay algunas pastas por si alguno no ha desayudano y alguna vaso de moscatel anima a más de uno.

Recogida de dorsales y salimos prestos hacía la zona denomianda Panchán. Aquí Carlos, estupendo guía de la marcha, nos indica que podemos hacer la subida agreste que propone o para los menos atrevidos pueden tomar un camino que les conducirá a un punto de encuentro común.

La mayoría ascendemos por la casi inexistente senda entre romeros y aliagas. Hay que llevar cuidado pues la senda es salvaje y empinada aunque como tampoco es muy larga enseguida obtenemos el premio de unas magníficas vistas desde el llamado cabezo de Matavacas.

Foto de grupo y de nuevo continuamos con la marcha. Descendemos ahora el cabezo para encontrarnos con los que habían ido por el camino. De nuevo aquí una alternativa fácil y una difícil. Los que continuamos por la difícil, hemos de ascender otra vez para alcanzar el camino que nos conducirá en breve hacia la zona de Valdivinas.

Desde esta zona y descendiendo por el barranco de Valdepozos, ya lo nombramos en una andada anterior, alcanzamos el rio Aranda y esta vez en lugar de cruzarlo elegimos usar el paso que los de Brea llaman "La Pasada Mala", imaginaros como es.

En este paso si que hay que poner los cinco sentidos en la marcha para no dar con los huesos en un zarzal o en el rio.

Salvado el rio, llegamos a donde tendríamos que almorzar. La organización no deja de sorprendernos y esta vez nos obsequió con el montaje de una tienda mimetizada que hacía de efectivo parasol mientras se degustaban las migas que con tanto mimo había preparado el tio Carlos.

Con migas, huevos fritos, tocino blanco y otras delicatessen concluimos un copioso almuerzo que nos iba metiendo la pereza en el cuerpo, pero todavía nos quedaba una hora y pico de recorrido asi que era hora de mover los pies un poco más.

Lástima que nuestro organizador de lujo y Cenefo, Carlos, se encontrase indispuesto a estas alturas de la marcha, pues a todos nos dejó un poquito preocupados su prematura retirada. Esperemos que se recupere pronto.

Con buen ritmo alcanzamos el parque de Nigüella, meta de esta curiosa marcha. Allí, saciamos nuestra sed con cerveza fresca y así fuimos haciendo tiempo hasta la hora de la comida.

En total más de cien personas, contando con los andarines, se apuntaron a la comida a base de buffet libre de ensaldas y codillo con patatas. Una buena comida para terminar este peculiar y agradable día preparado por los siempre soprendentes vecinos de Nigüella.

¡¡Amigos!!!, Nos vemos en el próximo Sendantonio.

 


Fotos de la salida

Varias por Nigüella


FICHA TECNICA
 Fecha:   17/04/2016
22/5/2016
26/6/2016 
 Distancia:   13,4 km
6,7 km
15,1 km 
 Desnivel positivo:   1.000 m  
 Dificultad:   Fácil 
 Tiempo Invertido:   3h8m
1h49m
2h41m 
Aprovechando la coincidencia, Raúl y un servidor preparamos varias excursiones por los alrededores de Nigüella.

La primera, a mitad de abril, nos llevo a recorrer la zona denominada Valdivinas. Dicha zona situada al oeste de la localidad flanquea la margen derecha del rio Isuela y conduce a través del barranco de Valdepozos al rio Aranda.

Descendemos el bonito barranco regado por un pequeño manantial y que nos deja a la vista alguna imagen pecular como la de aquel magnífico árbol cruzado en medio del barranco y que hace de improvisado tunel.

Para cruzar el rio hemos de descalzarnos y aunque la primavera está ya avanzada, nuestros pies reclaman salir pronto de ese gélido líquido. Así que al cruzar de nuevo el río decidimos probar la eficacia del Gore-Tex y efectivamente no pasa ni una gota, y eso que el agua cubría casi toda la bota.

Desde aquí por camino enseguida alcanzamos la parte más alta entre los ríos Isuela y Aranda y de aquí llegamos a Nigüella en un tris. Allí, degustamos un magnífico almuerzo para recuperar algunas de las fuerzas y líquidos perdidos en este paseo matutino.

Continuamos el día 22 de mayo intentado dar una vuelta por la sierra de Nigüella y ascendiendo por el barranco de La Iglesia queríamos llegar hasta la sierra y luego descender por el camino que va a Rodanas, pero una tromba de agua nos pilla por sorpresa y nos hacer tener que echar mano de chubasqueros y capas. Aún así la mojadura es tremenda, por lo que decidimos volver al pueblo lo más rápido que pudiésemos.

Tomamos el camino que va hacia Las Navas y descendiendo hacia el pueblo enseguida estamos a salvo, aunque hace rato que ha parado de llover.

Nos quitamos la ropa mojada y decidimos mojarnos ahora por dentro, almuerzo de rigor.

Finalmente el día 26 de junio, y con esto termianmos esta trilogía, decidimos de buena mañana tomar el camino de rodanas para allí dar cuenta de un reglamentario almuerzo de huevos fritos con el aderezo que más le gustase a cada uno.

De nuevo Raul y un servidor a un ritmo casi frenético quemamos kilómetro tras kilómetro y en poco más de dos horas y media alcanzamos Rodanas.

Allí nos esperan unos amigos que nos devolverán al pueblo en coche, pues después de almorzar fuerte la gana de andar es mínima.
 


Fotos de la salida

viernes, 21 de junio de 2013

Sendantonio 2013, ¡¡Y ya van tres!!


FICHA TECNICA
 Fecha:   15/06/2013 
 Distancia:   7,22 km  
 Dificultad:   Fácil 
 Tiempo Invertido:   2h51m 
No son nadie nuestros amigos de Nigüella, hace tres años recuperaron una de las festividades perdidas del pueblo y le añadieron su siempre aparente toque personal, una andada alrededor del pueblo para hacer hueco al rancho que luego se zampan. Y nosotros, los Cenefos, que siempre estamos invitados a este evento, sea por andar o sea por lo que sea, ahí estamos.
Esta vez la representación fue frugal, tan solo Carlos y un servidor acudimos a la llamada, la verdad es que no se que nos a los Cenefos pasa este año que andamos más descordinados que nunca; habrá que invocar a aquel que otrora dinamiza el grupo de una forma sin par, y que ahora sabe dios donde "andará".
Salimos de la plaza del pueblo a las 9 de la mañana, la vuelta aunque agreste no era ni muy larga ni muy exigente.
Salimos veloces, de momento por camino, hasta que nuestro amigo Carlos tira para la izquierda y coge el primer sendero que aunque marcado está bastante descuidado y estropeado, así que hemos de extremar el cuidado.
Acabado el sendero tomamos otro camino hacia el Isuela y de nuevo en un tris nos hayamos de nuevo en otro sendero de similares características al anterior.
Unos pocos metros más y enseguida llegamos al cauce del rio Isuela, que crecido se resiste a dejarnos pasar fácilmente. Como el ejercito agudiza el ingenio, Carlos tiene solución para todo y nos ha preparado un par de bolsas de basura para cada uno, así la polaina prêt à porter hace su papel y la mayoria, los menos torpes, no se mojan en absoluto; lamento estar con creces en el otro grupo.
Llegados a la zona que llaman Panchán, tiramos para la izquierda para acometer un sendero que tiene un primer tramo duro, seguido de un tramo bastante suave y vistoso y el final muy duro.
Ahora si, desde la cumbre disfrutamos del generoso verde del paisaje y de la agradable temperatura que nos brindaba esta mañana de junio.
Algunas explicaciones de Carlos, fotos de rigor, y tirando para delante para continuar con el camino.
Bajamos el cabezo que llaman de Matavacas y un breve camino de tierra nos conduce de nuevo a un sendero en franco desuso. Por el tiramos hasta alcanzar de nuevo el cauce del rio Isuela, ahora ya en las inmediaciones del linde de Mesones.
De nuevo las polainas recien inventadas cumplen su misión, aunque algunos preferimos descalzarnos para cruzar el rio, "si al final te vas a mojar, pues te mojas a idea y ya está".
Breve paso por territorio mesonero y de nuevo en Nigüella pasamos por la zona de la cuevas, magníficas formaciones geológicas fruto de largos años de erosión.
Muy cerca ya de nuestro destino final, todavía nos queda un pequeño sendero que ahora en picado nos conduce a la meta de esta marcha tan popular.
Final feliz y nunca mejor dicho, pues allí nos esperaba primero el almuerzo, a base de migas con todo tipo de guarnición que te puedas imaginar y luego un rancho espectacular preparado por un ex-cenefo y Carlos (no del CSI), y todo ello regado con abundante cerveza, pues el día daba para refrescarse contínuamente.
¡¡Bravo, amigos de Nigüella!! El año que viene, contad con nosotros.


PD: Os dejo un video con fotos cortesía de Ana Sanz, ¡¡Gracias Ana!!

Fotos de la salida

Track de la salida

martes, 2 de abril de 2013

Alto del Picarro


FICHA TECNICA
 Fecha:   30/03/2013 
 Distancia:   14,8 km  
 Dificultad:   Fácil 
 Tiempo Invertido:   4h17m 
Retomamos ahora una salida programada por Carlos (del CSI) para el año pasado y que por motivos varios no pudo realizarse. Se trata de una bonita excursión por los alrededores de Nigüella, Arándiga y Brea de Aragón tomando como eje central el rio Aranda.
Así que aprovechando que la salida de marzo la preparaba Carlos, que mejor oportunidad que ésta, aprovechando los días festivos de la Semana Santa, para quitarnos esa espinita que nos quedó clavada el año pasado.
Convocados los Cenefos para el sábado día 30 de marzo, lo que al principio iba a ser un nutrido grupo, finalmente quedó reducido a tres humanos: Raul, Carlos y un servidor; y tres canes: Chusqui, Chiqui y Zipi; que nos acompañaron con sus ladridos y jugueteos amorosos durante toda la mañana.
Citados en la plaza de Nigüella a las 8:30 de una húmeda mañana, partimos raudos hacía nuestro primer objetivo, la Ermita de los Santos en el término municipal de Arándiga.
Como partimos del valle del Isuela y hemos de llegar al del Aranda, cruzamos de uno a otro por la zona llamada Matavacas. Sorprendía el intenso verde de la zona, otrora monotono marrón, fruto de las copiosas lluvias recibidas en las últimas semanas. ¡¡Así da gusto andar bien de mañana!! Exclamó alguno.
Cruzamos un puente sobre el rio Aranda entrando así en el termino municipal de Arándiga. Continuamos por pista bien señalizada hasta que en los Corrales de Peñalvilla, giramos a la derecha y tomamos un antiguo camino de caballerías ahora en desuso. Este camino nos conduce sin compasión hacía una fuerte rampa por terreno irregular que nos hará discurrir entre el alto de La Rocha (754m) y el Alto del Bolage (763m) para alcanzar el alto del Picarro (751m), fin de la dura aunque breve, ascensión.
Desde este punto se vislumbraba nuestro primer objetivo de la jornada, la ermita/merendero de Los Santos, donde en las fiestas de San Cosmé y San Damián se congrega el personal de Arándiga para celebrar con alegría las fiestas en honor a sus patrones.
Tiramos pues para allá y en un plis nos hayamos en pleno merendero. Ya para entonces cumplía la hora del almuerzo, así que tomamos asiento y como es costumbre en los Cenefos, participamos de un estupendo almuerzo compartido, esta vez sin vino eso si, pero con abundante carne, pescado y gana, sobre todo gana.
Foto de rigor y tiramos para nuestro siguiente objetivo,  Cabezo de Valdeoliva (749m). El camino, aunque irregular, se hace suave pues en ningún momento perdemos demasiada altitud.
Alcanzamos nuestro objetivo y desde el mismo acertamos a ver a lo lejos allá abajo la fuente donde los Breanos pasan momentos tan bacanales, la famosa fuente de El Gollizno. Desde nuestra posición una impresionante y vertiginosa perspectiva del merendero que en ocasiones hace de obligada parada en la marcha del Maestro Zapatero, que en breve nos reunirá.
No nos detenemos mucho rato, pues el tiempo corre y no es cuestión de malgastar tal preciado bien, así que hemos ahora de descender por una ladera que nos obliga a mostrar nuestras mejores dotes de equilibrista a cada paso que damos, menos mal que el trecho es corto y que la recompensa que nos espera es grande.
El primer complicado descenso nos conduce hasta una zona de pinos espectacular; la verdad es que todavía quedan rincones cerca de casa que no dejan de sorprenderme. Un descenso suave entre una zona de pinos casi sin luz y abundantemente acolchada de vegetación nos conduce poco a poco hasta la rivera del río Aranda, pero antes una sorpresa más, unos corzos se cruzan en nuestro camino corriendo velozmente entre los pinos y hacen que nuestros escoltas de cuatro patas arranquen a correr como locos en pos de los astutos bichejos que terminan por darles un inflón del quince.
Aprovechamos la pausa que nos ofrecen nuestros amigos para dentenernos apenas unos minutos,  tomar resuello y remojar el gaznate, pues el calor a estas horas ya nos hacía sudar más de lo habitual.
Con canes y todo, llegamos al rio Aranda el cual cruzamos por un antiguo puente de obra, ahora con los ojos cegados por la gravilla. Hemos de poner a prueba el tejido impermeable de nuestras botas pues el agua pasa por encima de la plataforma del puente y a ninguno nos apetece descalzarnos, total apenas cuatro o cinco dedos de agua, no es nada.
Terminada nuestra hidráulica experiencia, continuamos por la pista que nos debería conducir de vuelta a Nigüella, y digo debería pues en la parte más alta de la pista, cuando apenas quedaban un par de kilómetros para llegar al pueblo, Carlos, no muy amigo de las pistas bien señalizadas y gratas al andar, nos propone una variante algo más "técnica", llamémosle así. Nos guía por un sendero antiguo, ahora apenas mantenido, el cual de nuevo pone a prueba nuestras dotes de equilibristas y nos hace recordar nuestra infancia correteando por montes y barrancos en el pueblo.
Llegamos por fin a Nigüella, miro el GPS y casi 15km de un paseo que aunque tuvo algunos tramos de terreno irregular, es altamente recomendable considerando además el gratificante verde del monte fruto de los días de lluvia pasados.
Y claro, como no podía ser de otra manera terminamos tomando un profuso vermú con anchoas, boquerones, mejillones, ...; eso si, sin torreznos, y lo que no fastidia no poder enviarle una foto de uno de ellos al ínclito De Tierra, pero bueno, otra vez será.
 


Fotos de la salida

sábado, 23 de junio de 2012

Sendantonio 2012

Un año más, nuestros compañeros de Nigúella nos invitaron a su peculiar celebración de la festividad de San Antonio. Santo otrora venerado y festejado pero durante muchos años dejado en el olvido en pos de los titulares: San Vicente y San Lorenzo.
Es el segundo año que se revive la fiesta y de nuevo uno de los actos principales del día fue una andada por los alrededores del pueblo. Un paseo matutino de unos 10km, casi un aperitivo para los que están acostumbrados a andar pero un paseo largo para los que no.
Como la ruta no nos llevaría más de dos horas y media, decidimos apurar el sueño y quedamos citados a las 9 de la mañana en la plaza. Allí, con otros amigos de la localidad, los Cenefos: Juanjo, Ana, Carlos, un "resucitado" Manuel Ángel y Miguel; ultimaban los preparativos antes de la salida.
Con puntualidad británica, el nutrido grupo salía presto por las calles de la localidad para afrontar el único tramo dificultoso de la jornada. Una subida casi monte a través por un sendero frecuentado por ganados ovinos nos conduce rápidamente a una zona de mayor altitud desde donde las vistas del Moncayo son espectaculares.
Con eso de estar pateando caminos de ovejas, algún cenefo se cebo con el famoso dicho: "Las Ovejas no hacen cimbeladas" (ver crónica cenefa de la salida por Belchite).
Ahora si, en un monte a través completo, alcanzamos el camino que nos conduce al balsete, pero justo antes de alcanzarlo, otro monte a través nos mete de lleno en la zona denominada "Pizaiza".
Tomamos aquí un barranco que muy encañonado desciende rápidamente hasta la carretera, este es el barranco de La Iglesia. Un barranco al más típico estilo farwest sustituyendo los cactus por retamas, romeros y aliagas.
Final de un barranco y comienzo de otro, hoy hacemos barranquismo. Descendemos ahora el barranco de Ricla, que va hacia Arándiga, que contradicción. A la izquierda y encaramados en la peña Nigúella, unos sorprendidos buitres observan estupefactos la inusual procesión que cruza a toda velocidad por estos lares.
El barranco nos conduce a un puente carretero el cual cruzamos para alcanzar la ribera del rio Isuela, el cual vadeamos por una zona seca próxima a un añejo azud de derivación.
Ya en la margen derecha del Isuela, un suave y agradecido camino nos guia entre huertas y frutales, y de estos últimos algunos dan buena cuenta. Las encarnadas cerezas y los maduros domasquinos hacen picar a más de uno, y a estas horas saben de rechupete.
Poco más antes de llegar al parque del molino de Nigúella el refrescón que la fuente del lavadero que nos regala el frescor de las higueras con las que vive hermanada.
Llegada al parque y finalizado el breve chicken out comienza el copioso chicken in. Las brasas dan buena cuenta de numerosas piezas de paceta y longaniza que pedían piedad antes de ser engullidas por los agotados anadarines.
Por otro lado el calor suplió la falta de kilómetros en cuanto a lo que a sed se refiere y cantidades importantes de cerveza se deslizaban por las secas gargantas del personal.
Como si de un ejercito perfectamente disciplinado se tratase, mientras unos preparaban la música, otros preparaban un rancho y uno terceros dos paellas espectaculares. Todo para dar gusto a más de 80 comensales que allí se reunieron para celebrar a su manera la festividad de San Antonio. Algunos cenefos, como no puede ser de otra manera, les acompañamos y disfrutamos con ellos de este magnífico día con tan buen gusto preparado.
Finalizada la comida, todos a bailar y a disfrutar de las gracias de uno y de otro, en especial la ceremonia de boda que el "Padre Guancho" ofició con solemne tono de voz y discurso. Amén.
La fiesta continuó en la plaza del pueblo, según me contaron, hasta las seis de la mañana o así, apurando la disco-móvil que con esfuerzo han ido montando para el disfrute de todos
Gracias a nuestros amigos de Nigüella por la invitación y os animamos a que sigáis celebrando este tipo de actos haciendo gala de hospitalidad y generosidad sin par, vamos que nos apuntamos para el año que viene.

lunes, 20 de junio de 2011

Sendantonio

 De nuevo, y como si de un rito ancestral se tratase, el Cenefo acude presto a la llamada de nuestro buenos amigos de Nigüella, ahora para celebrar con ellos una fiesta que han salvado del implacable baúl del olvido.
Será porque algún Cenefo es hijo adoptivo de la villa o porque siempre que coincidimos con las gentes de este lugar, nos quedamos prendados de hospitalidad y cariño, lo cual nos hace repetir una y otra vez y otra vez más.
Tocaba hoy celebrar la festividad de San Antonio, el otrora venerado santo quedó sin fiesta pues las prisas y otras exigencias de la modernidad, dieron al traste con el festejo popular, dejando al pobre santo soltero, sin compromiso y triste en su altar.
En ese afán de recuperar raices y tradiciones, este año un grupo de vecinos preparó una marcha popular por los montes y cabezos de los alrededores, culminando la marcha con una comida popular en el parque que hay junto al rio Isuela.
Esta marcha no es como otras, en cuanto a lo multitudinario, es más bien una reunión de amigos que paseando por los alrededores del pueblo, quieren disfrutar de una mañana de naturaleza, conversación, compañía y amistad.
Todo comenzaba a las 9 de la mañana, con el obligado desayuno popular. Chocolate caliente, bizcochos y moscatel. Miguel llegó puntual, la proximidad le ayudó, y Juanjo se hizo algo de rogar. La logística infantil le desbarató su planificación horaria.
De cualquier manera, en torno a las 9:15h partía la marcha desde el parque de Nigüella y se habían fijado dos recorridos: uno un poco más exigente de unos 10km con mucho monte a través y otro mucho más suave, de unos 4km por camino.
Unos veinte senderistas tomaron el recorrido exigente, mientras que media docena de niños de todas las edades y otra media docena de adultos hicieron el recorrido más corto.
Los Cenefos nos apuntamos al recorrido largo, por lo que a partir de ahora será en el que centremos la narración.
El primer tramo es un camino bastante bueno por el cual el grupo se mantenía compacto. Justo cuando acaba el camino, en una zona llamada Panchán, nuestro lider, Carlos, nos reune a todos para explicarnos que vamos a subir "a cuchillo" por una loma llena de aliagas, romeros, retamas, ...; así que mucho cuidado.
Terminada la arenga, el grupo comienza a ascender por lo que los Cenefos ya denominamos "loma Naik". Si se observan los dos picos de dicha loma desde el pueblo, la imagen divisada se asemeja al logotipo de una conocida marca deportiva, la cual no voy siquiera a mentar.
En realidad, estamos subiendo al cabezo de Matavacas. La subida es dura por lo agreste del terreno. El grupo se estira ligeramente, pero se vuelve a reorganizar en la cumbre. 
Superada la cumbre, con menos pendiente, vamos avanzando hacía la zona de Matavacas, y nos hemos de llevar un buen susto cuando JaviJ pisa una aliga XXXL y una punza, de la misma talla o superior, atraviesa la suela de la bota y parte del pie de nuestro compañero. Raudos, los Cenefos somos los primeros en prestar asistencia y lo que a primera vista parecía algo serio, queda solucionado con una simple tirita, de Bob Esponja o similar.
Descendemos para cruzar el camino que va hacía Arándiga, y Morata, y tenemos la primera baja. Alberto nos deja y decide no seguir haciendo el cabra, prefiere volver a Nigüella por el camino. Ya se sabe que los excesos de la noche se pagan por la mañana.
Todos menos uno, continuamos de nuevo hacia las crestas que flanquean la margen derecha del rio. Un ascenso algo menos duro que el anterior y de nuevo alcanzamos un punto con unas vistas privilegiadas. Al alcance de nuestra mano: el Pico del Rayo, la Sierra de Morata, la Sierra de la Virgen, todo el valle del Isuela, Monegre, la Buitrera y la Lezna, ...; explendido lugar para tirar unas cuantas fotos.
Continuamos ahora por un camino excasamente mantenido, el cual nos conduce hasta el mismísimo almuerzo.
Unos y otros reponen fuerzas al calor de la bota Cenefa, que merece especial mención pues sin duda fue la gran protagonista de cada una de las paradas que hacíamos. El cuero pasaba de mano en mano y de boca en boca casi sin descanso.
Terminado el almuerzo, continuamos por camino y dejando a nuestra izquierda al cabezo Royo tomamos dirección a Valdiuina. En el punto más alto de la cresta giramos a la derecha para comenzar el ascenso a la Zumaquera, que sería la última ascensión de la marcha. En la parte más alta, fotos, risas, bromas y ambiente festivo.
El descenso desde aquí es complicado pues hay mucha piedra suelta y abundante maleza. Pero, poco a poco todos vamos llegando hasta el camino que nos conducirá de nuevo al parque.
En el parque nos esperaban los que, habiendo acabado hace rato el recorrido corto, nos habían prepado un magnífico vermú: cervezas (calientes y frías), espárragos, vino, olivas, anchoas, patatas, atún, y los caracoles de Angel, menuda delicatessen.
Un generoso vermú nos abre puertas al plato fuerte del día, una paella para sesenta personas de la cual disfrutaron chicos, chacos y todo bicho viviente que tuviese el placer de probarla.
Café, tarta y ... algún licor. Llegó el momento de que PFman demostrase sus habilidades (skills) en la preparación de combinados de tónica, cualquier día le dan un premio también por esto. 
Bonito día el que nos ofrecieron nuestros amigos de Nigüella. Gracias por la invitación y no será la última vez que los Cenefos compartamos el día con vosotros.

lunes, 5 de julio de 2010

A vueltas por Monegré

De nuevo los Cenefos nos disponemos a realizar una etapa previsiblemente dura, que a la sazón lo sería.
El punto de partida escogido fue la plaza de Nigüella; Miguel había preparado una marcha que sobrepasando los 20km tenía como hito más importante el acceso a la cumbre del cabezo de Monegré. Entre tanto habría que ascender barrancos, sortear todo tipo de vegetación, algún que otro campo sembrado y hasta algún animal contrariado por nuestra presencia.
Comenzamos a las 7:15 de un domingo que se presumía caluroso y a la postre lo fue. Juanjo, Fernando y Miguel, que no traía buena cara; la noche del sábado le pasaba factura ahora y más adelante también lo haría.
Raudos, tomamos la carretera que en apenas unos cientos de metros nos enseña el camino por donde deberíamos comenzar la aventura.
El camino pronto desaparecería de nuestros pies y deberíamos comenzar a subir por el barranco de la Iglesia por un sendero levemente marcado, casi indistinguible.
Dicho barranco recuerda a los desfiladeros de las películas del oeste donde unos astutos indios tienden una emboscada a unos repeinados cowboys. Este día no apareció ningún indio, tampoco nos sorprendió.
El ascenso del barranco nos condujo hasta un lugar donde ya no había ni camino ni sendero, lo cual nos obligó a cortar monte a través entre romeros, aliagas y otras delicadezas. Miguel había prevenido al resto de tales compañeros de viaje, y tanto Fernando como Juanjo habían venido preparados evitando el pantalón corto. Curiosamente el único que apareció con pantalón corto fue el organizador, así que tenía todos los votos para acabar hecho un "ecce homo".
Salvado este primer monte a través, se accede a Pizaiza. Desde aquí ya se vislumbraba nuestro objetivo, el cabezo de Monegré. La vista también alcanzaba un poco más a la izquierda la Buitrera y justo a nuestra derecha Peña Blanca.
Entre campos de trigos y algún agricultor madrugador, que no guarda fiesta ni los domingos a estas horas, llegamos a la falda de Monegré.
Primera ascensión por el baranco de Valmoreno hasta llegar al punto divisorio donde un camino parte hacia el santuario de Rodanas y otro circunvala el macizo de Monegré. A apenas 100 metros a nuestra derecha, peña Blanca resplandece bajo el sol con su lechosa tonalidad en fuerte contraste con el oscuro color de Monegre, no en vano el nombre del viene de "Monte Negro".
De nuevo monte a través y afrontando una dura ascensión emprendemos camino hacía la cima. Primero un pequeño tozal y finalmente el vértice geodésico nos confirma que habíamos hecho cumbre. Unos 930 metros de altitud y a pesar del día poco claro, un casi infinito horizonte otorgaba merecido premio a la dura ascensión.
Rápidamente descendiendo entre pinos y carrascas vamos a alcanzar de nuevo al camino que nos llevará finalmente hasta nuestro punto de partida.
En el descenso un gran jabalí contrariado por la visita de tan inesperados visitantes huye presto como alma que lleva el diablo sin mediar saludo con los caminantes. En esta zona llena de cazadores cuando es temporada, el animal no podía imaginarse que fuésemos en son de paz.
Descendido el cabezo, quedaban unos 10km por un camino de buen andar, para suavizar en la medida de lo posible la marcha.
Pasaban de largo las 10 y tocaba almorzar. El calor que ya empezaba a ser agobiante y la escasa cantidad de agua preparada para esta marcha, hizo que el almuerzo fuese frugal.
Tras el almuerzo continuamos por el camino que une el Santuario de Rodanas con Nigüella y justo antes del alto de la sierra de Nigüella las piernas de Miguel dicen stop y se requiere apoyo logístico desde Nigüella. Fue un rescate en toda regla, bueno lo que fue en toda regla fue el cachondeo luego el pueblo.
Diezmado el grupo, ahora Juanjo y Fernando continúan descendiendo la sierra de Nigüella con el castillo de Mesones que luce majestuoso de fondo.
Desde esta zona, La Nava, y con más de 20km en las piernas el camino se empieza a hacer pesado, menos mal que la "cultura popular" nos deja por el camino entretenidos letreros puestos en idiomas inclasificables.
Finalmente llegamos a Nigüella a la hora del vermú, en torno a las 12:45 aprox, donde damos buena cuenta de bebidas y viandas, saludando a unos y otros, que éste es lugar de buenos amigos.

PD: No conviene mezclar actividades tan disjuntas como las que se ejercen el sábado por la noche y las del domingo por la mañana, sobre todo como la narrada en esta crónica. Si no, que le pregunten algún Cenefo incauto.

domingo, 13 de septiembre de 2009

Nigüellada 2009

Distancia recorrida: 21,45 kilómetros
Altitud min: 443 metros, max: 763 metros
Desnivel acum. subiendo: 618 metros, bajando: 612 metros
Grado de dificultad: Moderado
Tiempo efectivo: 3 horas 59 minutos
Tiempo total: 4 horas 58 minutos

Nigüella. Este era el destino de turno elegido este fin de semana por cortesía de Miguel, cenefo adoptivo de la villa, que había planificado como ruta la que se hace en la andada del Maestro Zapatero. Y sin embargo Juancho aceptó. Allá salimos sobre las 6.30 de la mañana desde Zaragoza, Juancho y Luis II, en un coche, y Juan Carlos (sin sus paredes) en otro, para confluir en el punto de origen de toda marcha que se precie: el albergue. Nos esperaba Luis I que quería ver con sus propios ojos el estreno andarín de Manu. No pudo ser. Según el parte médico que transmitió el interesado por culpa de un ataque de gota. Según el parte médico que improvisó Luis I por culpa de un ataque de todo un pantano. Esto habrá que aclararlo Manu. Lo que es evidente es que podemos mandar el sastre todavía.
Llegamos a Nigüella a las 7.30, donde ya esperaba Miguel. Cogemos trastos y para adelante. Novedades en trastos: Juan Carlos estrena botas y Juancho, casi. Salomon inmaculadas, que motivan nuevo debate. Según Juancho, gracias a Ana. Según Luis I, imposible. Con estas, tiramos desde la plaza, calle abajo hacia un puente sobre el río Isuela, para coger un camino que enseguida empina para arriba y que finalmente nos ha de llevar a orillas del Aranda. En esta zona vimos un par de corzas que aprovecharon estas primeras horas de la mañana para bajar a beber agua al río (se intentó foto, pero la tecnología ha fallado como puede comprobarse en la sección más fotos). Al llegar al río, hay que cruzarlo. Ojo: dos veces (no es un error, si cruzas dos veces vuelves a la misma orilla del río pero es lo que dicta la orografía). Eso sí cruzamos por una zona cementada, por lo que basta descalzarse, cruzar con el agua, fría en los tobillos, secarte y seguir.
Continuamos con el río al lado hasta el Gallizno, una bonita zona al lado del Aranda con un refugio-merendero en muy buenas condiciones y una zona abierta con mesas al lado de la fuente. Allá llegamos sin habernos desgastado todavía y tomamos posiciones para el chicken-in. Reglamentario y con duelo de botas (de vino) incluído. Nos plegamos a la bota ciclista, más grande y con Ribera de Duero autóctono (sic, y elaborado para deleite del de la gota –o pantano- que nos ha fallado). Acabado el refrigerio, retomamos el camino. Por cierto, se han empeñado en asfaltarlo, resta encanto pero aumenta comodidad a los que van de merendola al Gallizno. Es un agradable paseo que nos termina conduciendo a la parte alta de Brea, donde tras algunas dudas tomamos un camino que nos ha de conducir a Mesones (está indicado, y ni tan siquiera es necesario entrar en Brea, basta girar a la derecha una vez alcanzada la localidad). Esta es la parte dura del trayecto, con una subida continua de unos dos kilómetros (cálculo a ojo, para detalles consultar wikiloc) para alcanzar el puntalico que hay detrás de Brea (unos minutos después que Luis I, llega el pelotón). Desde allá, descendemos hasta Mesones (en todo momento esta indicado), donde nos recibe su sensacional castillo. Algunos comentarios sobre iglesias, obras, alcaldías van jalonando el camino y haciéndolo más agradable.
En Mesones, surgen las dudas. A la salida del pueblo, tomamos un camino que desciende al Isuela (afluente del Aranda y este a su vez del Jalón al que confluye aguas abajo de Morata –por las dudas-) y allá buscamos un camino que nos tiene que llevar a Nigüella. Tras varios escarceos, concluimos que hay al llegar al río, tomar la chopera de la izquierda y seguir hasta ver el Isuela encajonado en una pared de cemento y por encima un camino. Ese es. Todo recto hasta Nigüella, donde llegamos sobre las 12.35 aproximadamente. Visitamos el bar, y nos refrigeramos de nuevo con un esplendido vermú. Muchas gracias Miguel.
Con la murria que surge después de un par de jarras de cerveza (poco para lo que tocaba, según Luis I, que se ha bebido toda la que cabe en la Casa Grande o casi, dicho esto sin exagerar), tomamos carretera de nuevo a Morata. Parada y cerveza en el albergue. Y cierre. Hasta la próxima.
Calificaciones: Paseo por unanimidad
Aviso: a partir de ahora la quedada se procurará hacer vía web. Atentos al correo para consultar cuándo se sale. Cualquier sugerencia, también es de apreciar que se use la web. A ver si dinamizamos el blog.

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