Distancia recorrida: 21,45 kilómetros
Altitud min: 443 metros, max: 763 metros
Desnivel acum. subiendo: 618 metros, bajando: 612 metros
Grado de dificultad: Moderado
Tiempo efectivo: 3 horas 59 minutos
Tiempo total: 4 horas 58 minutos
Altitud min: 443 metros, max: 763 metros
Desnivel acum. subiendo: 618 metros, bajando: 612 metros
Grado de dificultad: Moderado
Tiempo efectivo: 3 horas 59 minutos
Tiempo total: 4 horas 58 minutos
Nigüella. Este era el destino de turno elegido este fin de semana por cortesía de Miguel, cenefo adoptivo de la villa, que había planificado como ruta la que se hace en la andada del Maestro Zapatero. Y sin embargo Juancho aceptó. Allá salimos sobre las 6.30 de la mañana desde Zaragoza, Juancho y Luis II, en un coche, y Juan Carlos (sin sus paredes) en otro, para confluir en el punto de origen de toda marcha que se precie: el albergue. Nos esperaba Luis I que quería ver con sus propios ojos el estreno andarín de Manu. No pudo ser. Según el parte médico que transmitió el interesado por culpa de un ataque de gota. Según el parte médico que improvisó Luis I por culpa de un ataque de todo un pantano. Esto habrá que aclararlo Manu. Lo que es evidente es que podemos mandar el sastre todavía.
Llegamos a Nigüella a las 7.30, donde ya esperaba Miguel. Cogemos trastos y para adelante. Novedades en trastos: Juan Carlos estrena botas y Juancho, casi. Salomon inmaculadas, que motivan nuevo debate. Según Juancho, gracias a Ana. Según Luis I, imposible. Con estas, tiramos desde la plaza, calle abajo hacia un puente sobre el río Isuela, para coger un camino que enseguida empina para arriba y que finalmente nos ha de llevar a orillas del Aranda. En esta zona vimos un par de corzas que aprovecharon estas primeras horas de la mañana para bajar a beber agua al río (se intentó foto, pero la tecnología ha fallado como puede comprobarse en la sección más fotos). Al llegar al río, hay que cruzarlo. Ojo: dos veces (no es un error, si cruzas dos veces vuelves a la misma orilla del río pero es lo que dicta la orografía). Eso sí cruzamos por una zona cementada, por lo que basta descalzarse, cruzar con el agua, fría en los tobillos, secarte y seguir.
Continuamos con el río al lado hasta el Gallizno, una bonita zona al lado del Aranda con un refugio-merendero en muy buenas condiciones y una zona abierta con mesas al lado de la fuente. Allá llegamos sin habernos desgastado todavía y tomamos posiciones para el chicken-in. Reglamentario y con duelo de botas (de vino) incluído. Nos plegamos a la bota ciclista, más grande y con Ribera de Duero autóctono (sic, y elaborado para deleite del de la gota –o pantano- que nos ha fallado). Acabado el refrigerio, retomamos el camino. Por cierto, se han empeñado en asfaltarlo, resta encanto pero aumenta comodidad a los que van de merendola al Gallizno. Es un agradable paseo que nos termina conduciendo a la parte alta de Brea, donde tras algunas dudas tomamos un camino que nos ha de conducir a Mesones (está indicado, y ni tan siquiera es necesario entrar en Brea, basta girar a la derecha una vez alcanzada la localidad). Esta es la parte dura del trayecto, con una subida continua de unos dos kilómetros (cálculo a ojo, para detalles consultar wikiloc) para alcanzar el puntalico que hay detrás de Brea (unos minutos después que Luis I, llega el pelotón). Desde allá, descendemos hasta Mesones (en todo momento esta indicado), donde nos recibe su sensacional castillo. Algunos comentarios sobre iglesias, obras, alcaldías van jalonando el camino y haciéndolo más agradable.
En Mesones, surgen las dudas. A la salida del pueblo, tomamos un camino que desciende al Isuela (afluente del Aranda y este a su vez del Jalón al que confluye aguas abajo de Morata –por las dudas-) y allá buscamos un camino que nos tiene que llevar a Nigüella. Tras varios escarceos, concluimos que hay al llegar al río, tomar la chopera de la izquierda y seguir hasta ver el Isuela encajonado en una pared de cemento y por encima un camino. Ese es. Todo recto hasta Nigüella, donde llegamos sobre las 12.35 aproximadamente. Visitamos el bar, y nos refrigeramos de nuevo con un esplendido vermú. Muchas gracias Miguel.
Con la murria que surge después de un par de jarras de cerveza (poco para lo que tocaba, según Luis I, que se ha bebido toda la que cabe en la Casa Grande o casi, dicho esto sin exagerar), tomamos carretera de nuevo a Morata. Parada y cerveza en el albergue. Y cierre. Hasta la próxima.
Calificaciones: Paseo por unanimidad
Aviso: a partir de ahora la quedada se procurará hacer vía web. Atentos al correo para consultar cuándo se sale. Cualquier sugerencia, también es de apreciar que se use la web. A ver si dinamizamos el blog.
www.cenefos.es
Llegamos a Nigüella a las 7.30, donde ya esperaba Miguel. Cogemos trastos y para adelante. Novedades en trastos: Juan Carlos estrena botas y Juancho, casi. Salomon inmaculadas, que motivan nuevo debate. Según Juancho, gracias a Ana. Según Luis I, imposible. Con estas, tiramos desde la plaza, calle abajo hacia un puente sobre el río Isuela, para coger un camino que enseguida empina para arriba y que finalmente nos ha de llevar a orillas del Aranda. En esta zona vimos un par de corzas que aprovecharon estas primeras horas de la mañana para bajar a beber agua al río (se intentó foto, pero la tecnología ha fallado como puede comprobarse en la sección más fotos). Al llegar al río, hay que cruzarlo. Ojo: dos veces (no es un error, si cruzas dos veces vuelves a la misma orilla del río pero es lo que dicta la orografía). Eso sí cruzamos por una zona cementada, por lo que basta descalzarse, cruzar con el agua, fría en los tobillos, secarte y seguir.
Continuamos con el río al lado hasta el Gallizno, una bonita zona al lado del Aranda con un refugio-merendero en muy buenas condiciones y una zona abierta con mesas al lado de la fuente. Allá llegamos sin habernos desgastado todavía y tomamos posiciones para el chicken-in. Reglamentario y con duelo de botas (de vino) incluído. Nos plegamos a la bota ciclista, más grande y con Ribera de Duero autóctono (sic, y elaborado para deleite del de la gota –o pantano- que nos ha fallado). Acabado el refrigerio, retomamos el camino. Por cierto, se han empeñado en asfaltarlo, resta encanto pero aumenta comodidad a los que van de merendola al Gallizno. Es un agradable paseo que nos termina conduciendo a la parte alta de Brea, donde tras algunas dudas tomamos un camino que nos ha de conducir a Mesones (está indicado, y ni tan siquiera es necesario entrar en Brea, basta girar a la derecha una vez alcanzada la localidad). Esta es la parte dura del trayecto, con una subida continua de unos dos kilómetros (cálculo a ojo, para detalles consultar wikiloc) para alcanzar el puntalico que hay detrás de Brea (unos minutos después que Luis I, llega el pelotón). Desde allá, descendemos hasta Mesones (en todo momento esta indicado), donde nos recibe su sensacional castillo. Algunos comentarios sobre iglesias, obras, alcaldías van jalonando el camino y haciéndolo más agradable.
En Mesones, surgen las dudas. A la salida del pueblo, tomamos un camino que desciende al Isuela (afluente del Aranda y este a su vez del Jalón al que confluye aguas abajo de Morata –por las dudas-) y allá buscamos un camino que nos tiene que llevar a Nigüella. Tras varios escarceos, concluimos que hay al llegar al río, tomar la chopera de la izquierda y seguir hasta ver el Isuela encajonado en una pared de cemento y por encima un camino. Ese es. Todo recto hasta Nigüella, donde llegamos sobre las 12.35 aproximadamente. Visitamos el bar, y nos refrigeramos de nuevo con un esplendido vermú. Muchas gracias Miguel.
Con la murria que surge después de un par de jarras de cerveza (poco para lo que tocaba, según Luis I, que se ha bebido toda la que cabe en la Casa Grande o casi, dicho esto sin exagerar), tomamos carretera de nuevo a Morata. Parada y cerveza en el albergue. Y cierre. Hasta la próxima.
Calificaciones: Paseo por unanimidad
Aviso: a partir de ahora la quedada se procurará hacer vía web. Atentos al correo para consultar cuándo se sale. Cualquier sugerencia, también es de apreciar que se use la web. A ver si dinamizamos el blog.
www.cenefos.es
