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lunes, 7 de diciembre de 2009

Aluenda again. (El Frasno-Aluenda-Nevera Erilla Alta-El Frasno)

morata_de_jalon_senderismo_23

más fotos...                                   Tiempo efectivo: 3 horas 7 minutos
Tiempo total: 3 horas 41 minutos

Fracasada por la metereología la intentona de Riglos, o aguada más bien, dedicimos celebrar Santa Bárbara por Aluenda y aledaños. Diezmados por las fiestas, sólo nos apuntamos Juancho, Rafa, Luis y la mitad de Fernando (a la otra mitad se quedó en la cama). De alguno más se tuvo noticia sobre las 7 h, pero no parecía que superase un control laxo, muy laxo, de alcoholemia y su previa prudencia lo descartó. Bien hecho. Subimos desde Morata Rafa, Luis y la mitad de Fernando. Juancho, estrategia ACAC, subió desde Zaragoza. El punto de encuentro era el cementerio del Frasno, para salir camino de Aluenda.
Se emprende la subida por el camino de la izquierda, marcado por un letrero que anuncia la nevera de la Erilla Alta (antes tuvimos algún despiste menor). Enseguida el camino se empina y se hace exigente, amén de que el viento alborotaba y hacía del frío compañero de viaje. Lo que toca a esta alturas de otoño, incluso con cambio climático encima (a ver Copenhague qué nos traes para los que poco esperamos de la codicia humana). En el segundo desvio a la derecha, tomamos la pista que entre pinares nos ha de llevar a Aluenda. Es una zona más llevadera en la que vamos arreglando el mundo y desgranando esa economía sostenible que se nos viene encima (curioso el adjetivo sostenible, si miramos más abajo en qué se está convirtiendo Mularroya). El camino finalmente baja hasta la antigua carretera nacional, ya residual, que enfila la entrada al pueblo. Llegamos ya allí convencidos de que la perspectiva incial de llegar al Pico del Rayo se esfumaba dada las apreturas de horario. Así que nos concentramos en disfrutar de la senda que sale del hotel-restaurante y que está perfectamente anunciada como una PR hacía Viver de Vicort (11.5 km si no falla la memoria, tienen la culpa). Para los cenefos esta senda ya viene marcada como la PO. De inicio es un camino con algunas huertas que pronto se convierte en un sendero con vegetación tupida. Un maravilloso túnel de carrascas y encinas (creemos adivinar, pero agradeceremos precisiones técnicas sobre la vegetación de la zona) de aproximadamente 1 km, empinado (o encarrascado) que pone a prueba pulmones y piernas. Cada uno a su ritmo vamos llegando a la pista principal que conecta El Frasno con la Erilla Alta. Juancho, que se encuentra fuerte, la subió en 19 min. Los demás, más alejados y en procesión. A esas horas, parece que Fernando comenzaba a despertar. Dejamos constancia de que es la primera vez que le vemos flaquear, pero todo tiene su explicación.
Toca reponer fuerzas, y tiramos de almuerzo para compensar el esfuerzo. Escueto esta vez. Casi efímero. Además no está el tiempo para alegrías, por lo que retomamos la subida enseguida por la pista que nos ha de llevar a la carretera militar que sube a lo que conocemos como la Vicora, pico distinguible por la bolas allí instaladas. Punto militar de control aéreo. Lo suyo hubiera sido seguir por la pista que nos lleva a Viver, para afrontar luego la subida al pico del Rayo, pero el tiempo se nos había echado encima y no era cuestión de abusar. Así que decidimos como solución de urgencia visitar la nevera de la Erilla Alta. Está perfectamente señalizada. En la cima, justo antes de la carretera un camino a la derecha (según se sube) que baja unos centenares de metros para llevar a una vallado que rodea una preciosa construcción de piedra. Es la nevera que servía para la producción de hielo. Qué lejos quedan esos tiempos. Es lo que había. Tras la sesión de fotos correspondiente, decidimos regresar.
Ahora todo es cuesta abajo. En 45 minutos, estamos en nuestro punto de partida, con el tiempo justo para echar unas cañitas en el albergue. Y como dijo Rafa: tonificados.
Hasta la última del año compañeros. Recordad que es día 20, domingo.

www.cenefos.es

domingo, 13 de septiembre de 2009

Nigüellada 2009

Distancia recorrida: 21,45 kilómetros
Altitud min: 443 metros, max: 763 metros
Desnivel acum. subiendo: 618 metros, bajando: 612 metros
Grado de dificultad: Moderado
Tiempo efectivo: 3 horas 59 minutos
Tiempo total: 4 horas 58 minutos

Nigüella. Este era el destino de turno elegido este fin de semana por cortesía de Miguel, cenefo adoptivo de la villa, que había planificado como ruta la que se hace en la andada del Maestro Zapatero. Y sin embargo Juancho aceptó. Allá salimos sobre las 6.30 de la mañana desde Zaragoza, Juancho y Luis II, en un coche, y Juan Carlos (sin sus paredes) en otro, para confluir en el punto de origen de toda marcha que se precie: el albergue. Nos esperaba Luis I que quería ver con sus propios ojos el estreno andarín de Manu. No pudo ser. Según el parte médico que transmitió el interesado por culpa de un ataque de gota. Según el parte médico que improvisó Luis I por culpa de un ataque de todo un pantano. Esto habrá que aclararlo Manu. Lo que es evidente es que podemos mandar el sastre todavía.
Llegamos a Nigüella a las 7.30, donde ya esperaba Miguel. Cogemos trastos y para adelante. Novedades en trastos: Juan Carlos estrena botas y Juancho, casi. Salomon inmaculadas, que motivan nuevo debate. Según Juancho, gracias a Ana. Según Luis I, imposible. Con estas, tiramos desde la plaza, calle abajo hacia un puente sobre el río Isuela, para coger un camino que enseguida empina para arriba y que finalmente nos ha de llevar a orillas del Aranda. En esta zona vimos un par de corzas que aprovecharon estas primeras horas de la mañana para bajar a beber agua al río (se intentó foto, pero la tecnología ha fallado como puede comprobarse en la sección más fotos). Al llegar al río, hay que cruzarlo. Ojo: dos veces (no es un error, si cruzas dos veces vuelves a la misma orilla del río pero es lo que dicta la orografía). Eso sí cruzamos por una zona cementada, por lo que basta descalzarse, cruzar con el agua, fría en los tobillos, secarte y seguir.
Continuamos con el río al lado hasta el Gallizno, una bonita zona al lado del Aranda con un refugio-merendero en muy buenas condiciones y una zona abierta con mesas al lado de la fuente. Allá llegamos sin habernos desgastado todavía y tomamos posiciones para el chicken-in. Reglamentario y con duelo de botas (de vino) incluído. Nos plegamos a la bota ciclista, más grande y con Ribera de Duero autóctono (sic, y elaborado para deleite del de la gota –o pantano- que nos ha fallado). Acabado el refrigerio, retomamos el camino. Por cierto, se han empeñado en asfaltarlo, resta encanto pero aumenta comodidad a los que van de merendola al Gallizno. Es un agradable paseo que nos termina conduciendo a la parte alta de Brea, donde tras algunas dudas tomamos un camino que nos ha de conducir a Mesones (está indicado, y ni tan siquiera es necesario entrar en Brea, basta girar a la derecha una vez alcanzada la localidad). Esta es la parte dura del trayecto, con una subida continua de unos dos kilómetros (cálculo a ojo, para detalles consultar wikiloc) para alcanzar el puntalico que hay detrás de Brea (unos minutos después que Luis I, llega el pelotón). Desde allá, descendemos hasta Mesones (en todo momento esta indicado), donde nos recibe su sensacional castillo. Algunos comentarios sobre iglesias, obras, alcaldías van jalonando el camino y haciéndolo más agradable.
En Mesones, surgen las dudas. A la salida del pueblo, tomamos un camino que desciende al Isuela (afluente del Aranda y este a su vez del Jalón al que confluye aguas abajo de Morata –por las dudas-) y allá buscamos un camino que nos tiene que llevar a Nigüella. Tras varios escarceos, concluimos que hay al llegar al río, tomar la chopera de la izquierda y seguir hasta ver el Isuela encajonado en una pared de cemento y por encima un camino. Ese es. Todo recto hasta Nigüella, donde llegamos sobre las 12.35 aproximadamente. Visitamos el bar, y nos refrigeramos de nuevo con un esplendido vermú. Muchas gracias Miguel.
Con la murria que surge después de un par de jarras de cerveza (poco para lo que tocaba, según Luis I, que se ha bebido toda la que cabe en la Casa Grande o casi, dicho esto sin exagerar), tomamos carretera de nuevo a Morata. Parada y cerveza en el albergue. Y cierre. Hasta la próxima.
Calificaciones: Paseo por unanimidad
Aviso: a partir de ahora la quedada se procurará hacer vía web. Atentos al correo para consultar cuándo se sale. Cualquier sugerencia, también es de apreciar que se use la web. A ver si dinamizamos el blog.

www.cenefos.es

lunes, 29 de junio de 2009

A Purroy

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más fotos...

A Purroy... Llevábamos varias semanas los cenefos planeando una salida no muy larga para acoger a la diseñadora de este blog. Y elegimos Purroy.

A la caminata se unía un andarín de excepción (y a fe que no defraudó), acompañado de Carmen Pili, Fernando y Alfonso. Cayó, sin embargo, nuestra diseñadora de honor. No nuestro ánimo que mantuvo Purroy como objetivo. Y allá fuimos a eso de las 8.15 con una socarrina amenazante como compañia.
Pasamos la fábrica, y el Sherpa nos anima a coger el camino previo al Palomar para tirar de camino. Sin hacer sangre, dejamos constancia del primer gatillazo a la izquierda que nos llevaba directo a la sierra. Prudentes seguimos el camino de la vaguada que nos ha de guiar a Purroy. El trote no es cochinero pero se aguanta. Poca subidita, algo de monte y Purroy a tiro. LLegando a la cicatriz del Ave, el Sherpa renuncia al puente y tiramos para arriba. Aquí, los cenefos nos quitamos el sombrero por el Sherpa (metafora, que la chicharrina nos está para bromas). Chino-chano Luis emprende la subida y la cosa se pone dura. Menos mal que se ve el puntalico cerca y se puede sostener el ánimo, ya que el aliento a duras penas. Lezcanada. Desde ese puntalico se tiene una buena panorámica de Purroy (back side). Tras una foto para honrar la salida, tiramos en busca de una sombra con la que aliviar el almuerzo. Giramos a la derecha, ya camino de Purroy, hacemos alto en un campo resguardado y reponemos. Las gallinas que entran por las que salen. Gracias Juancho por las gallinas.
Aliviados, llegamos ya a Purroy para coger luego el camino que sale de la estación y que sube al alto de Villanueva para bajar luego hacía Chodes. De nuevo, Luis tira para adelante, seguido de Juancho, seguramente estimulados por la cerveza fresca que se promete en el casino. Y allá que llegamos tras unas 3 horas y 15 minutos de andada para los aproximadamente 18 kilómetros. Cervecitas reparadoras y para casa.
Calificaciones:
Paseo en general, salvo algún pequeño desmayo de calcetinada.

Muchas gracias a todos por compatir vuestro tiempo con nosotros. Hasta la próxima.