sábado, 2 de septiembre de 2017

Y de repente... MONCAYO


FICHA TECNICA
 Fecha:   26/08/2017  
 Distancia:  12 km  
 Desnivel positivo:   unos 1000 m  
 Dificultad:   pechada, pero llevable
 Tiempo Invertido:  3.30h
Parecía muerta esta ventana al mundo senderista, pero no.... volvemos. Ha sido un año extraño, complicado y lleno de tareas, que nos ha dejado menos polvo en las zapatillas del que nos hubiera gustado a muchos. Bueno... que nos hubiera gustado a casi todos. Que los irreductibles han seguido machacando suela como acostumbran. Los boinas negras.
Ha sido un año de Cosuenda como siempre. Pero eso está ya olvidado (alguno lo olvidó incluso antes de salir de Cosuenda). O de Santabarbarada, que la volvimos a recuperar para celebrar la llegada de un ansiado verano. Una entrañable Santabarbarada, quizás la última tutelada por la entrañable Furgoboni. Esperemos que no. Y por supuesto, ha sido un año de Moncayo.
Es este monte arisco el que marca el recogimiento postvacacional de este colectivo. Adorna la andada esa cierta melancolía que deja el poso de una muesca más, en un tiempo de verano que languidece para desconsuelo de casi todos. La conjura cenefa de este año estaba incentivada por Chema, que prometió coser el desconsuelo, así como reparar agujetas, a base de migas. Había, eso sí, que hacer chufa en el San Miguel. Y allá nos fuimos, unos cuantos. Paco A, Chema, Antonio, Rafa, Víctor, Jesús y Luis. O sea: siete magníficos. Más Matu, que no se pierde una. Aunque nos hubiera gustado contar con varios más de los clásicos que este año nos han fallado.
Llegamos sobre las 7.40 a la Cueva, con algo de neblina, pero en una mañana fresca. La salida está bien marcada, y enseguida cogimos un ritmo vivo, con Rafa tirando y sin esperar a nadie. Disfrutamos y sufrimos lo justito de la primera zona boscosa. Ni preciosos robles, ni el riachuelo que nos acompaña, ni la charla animada detiene el ritmo impuesta. Eso sí, poco antes de llegar a la zona donde brota espontáneo el Trasmoncayo, Chema se desmarca para seguirle pronto Antonio, Paco A. y más tarde Víctor. Los fuertes. Quedamos algo más rezados el resto, aunque Jesús enseguida tira también para arriba con ritmo vivo. Otro fuerte. El resto se queda a un ritmo más suave y tranquilo, pensando en lo que queda por delante. Luis lo agradece que todavía recuerda el pajarón que le dio el año pasado a mitad de barranco. La subida... pues ya se sabe, cada uno a su ritmo y con tranquilidad que, salvo las migas, no nos espera nadie.
Arriba el viento se hace notar, y también el frío, por lo que el almuerzo se hace rápido. La viandas de rigor, que disfrutamos los ocho (Matu, incluido), alguna foto para dejar constancia de la chufa, y para abajo. La bajada se hizo a un ritmo rápido y vivo, trotando en algún caso. Si se tiene cuidado de torceduras indeseadas, no es mal consejo dejarte llevar para evitar sobrecargas. Antonio, que afrontaba el Moncayo por primera vez, como Jesús, es el que más sufre... pero cumple, aunque le tiemblen las piernas. Así que antes de las 12 h estábamos ya en la Cueva de nuevo, listos para afrontar la última etapa del día. Las migas.
Llegados al pueblo toco duchita, reposición de sales en El Casino, y nos fuimos a preparar unas raciones de piparritas, pimientos y otras verduritas a la plancha, para acompañar una migas con huevos fritos y frutas variadas. Todo sano y natural que aderezamos adecuadamente. Chema se portó y preparó unas estupendas migas. Postre, copitas  y un campeonato de guiñote que ganaron los más expertos. Los boinas negras del tapete. Serían ya más de las 6 de la tarde cuando salimos de una estupenda comida. Aún tuvimos tiempo de un campeonato de futbolín, que permitió a Rafa desquitarse de la derrota que sufrió en el guiñote, deporte que se le encasquilla casi tanto como el barranco del Colludillo.
Y con estas, comenzamos un nuevo curso andarín, que esperemos esté lleno de almuerzos, charlas animadas y estupendos paisajes.

jueves, 29 de diciembre de 2016

Adios 2016, Bienvenido 201


FICHA TECNICA
 Fecha:   dd/mm/aaaa 
 Distancia:   X km  
 Desnivel positivo:   X m  
 Dificultad:   Fácil 
 Tiempo Invertido:   XhYm 
Se nos marcha 2016. Un año extraño. Un año de sacudidas, triste para muchos y extraño para la mayoría. El año del singobierno, de los extraños tumbos de una sociedad que asiste a lo que Antonio Gramsci previó como "lo nuevo no acaba de nacer y lo viejo no termina de morir". A los andarines de monte cercano y almuerzo espléndido que poblamos la diezmada comuna cenefa, nos ha pillado también con el pie cambiado o con los cordones sueltos. Aflojamos muchos por el camino, sea varados por problemas familiares, compromisos de trabajo, de pareja, o sencillamente de pereza. Atrás quedan unas pocas caminatas por los senderos de casi siempre, una nueva Santabarbarada y las peregrinaciones a Cosuenda o Calcena, para dar fe de este año. Aún respetamos la tradición señera de visitar la sierra por Nochebuena y ver desde lo alto lo que el horizonte depara, sea Pirineos, sea pueblos del Isuela, sea niebla, sea esperanza.

Tenemos por delante un nuevo año, 2017. Esta vez, ni tan siquiera hicimos el conjuro habitual, al abrigo de algún orujo o similar, para señalar objetivos y celebrar muescas. Llega eso sí, tiempos de algún proyecto nuevo: marcar las rutas de nuestro pueblo, proyecto en el que tanto empeño han puesto algunos de los nuestros y que por fin parece tener visos de realidad.

Por esos caminos nos encontraremos este nuevo año. No más viejos, ni más curtidos, ni más enredados de lo que ya estamos. O somos. Solo más rodados, lo suficiente para apreciar y apurar ese frío de primera hora de una soleada mañana de invierno, el aire nuevo de una primavera explosiva de fragancias, el calor aletargado de una madrugada sin estrenar en un nuevo verano o los mutantes colores de un otoño turbador. Todos ellos a las orillas de caminos que nos están esperando. En Algairén, en Vicor, en La Virgen, en Guara... A todos. Feliz 2017.
Y recordad "si quieres ir rápido camina solo, si quieres llegar lejos camina en compañia".

PD. Las dos últimas etapas en Algairén y la Sierra el día de Nochebuena han sumado 20 km más a los escasos de este año.

Fotos de la salida

domingo, 13 de noviembre de 2016

A PURUJOSA


FICHA TECNICA
 Fecha:   12/11/2016 
 Distancia:   38,7 km  
 Desnivel positivo:   1200 m  
 Dificultad:   calcetinada gorda
 Tiempo Invertido:   más de 10 horas



Sucede que en esta languidez en la que estamos sumidos los cenefos desde hace muchos meses, resurge algún brote. Así fue este sábado pasado, 12 de noviembre, San Margarito Flores. Movidos en este caso por la costumbre ciclista de arribar a Calcena a darse un homenaje, y por su cortesía de invitar a los que vamos quedando con tiempo o ganas de andar, se preparó una andada desde Illueca hasta Purujosa. Hermana de la del 2013, donde hubo algún amago de pérdida. Como siempre hubo cruces de mensajes para al final quedar en Zaragoza dispuesto a ir, Rafa, Paco y los luises.
Salimos para allá a eso de las 5.50 para encontrarnos en Illueca con el resto de la tropa: Juan Carlos, Javi, el temible Miguel y Paco. Esta vez, debemos confesar que la salida fue más fácil porque Marisa nos llevó a cota 860 y allí, tras la fotografía de rigor y sin que hubiera amanecido del todo, partimos a eso de las 7h. Es la primera parte una zona suave que nos lleva a la senda del refugio. Esa senda, sí que ya se nota, y hace que empiece a sobrar algo de la ropa que llevamos. En todo caso, nada que con calma no se pueda hacer fácilmente. Alojados ya un poco por encima de los 1000, comenzamos la andada por una pista que recorre la sierra de la virgen por la cara que da a Illueca, Jarque, Gotor y demás pueblos del Aranda. Zona de pino no densamente poblada y con una buenas vistas en una mañana soleada aunque algo fría.
Así, vamos avanzando entre risas y conversaciones varias, algunas de ellas sobre la picantona política que nos envuelve. Son estos debates encendidos, y sin que falte algún pique. Afortunadamente, por encima de todo está la amistad y el respeto mutuo, porque todo cabe, si es argumentado. Que así debería ser siempre. Con esta cháchara, llegamos poco más allá de la Peña del Hombre, zona en la que la niebla comenzaba a echarse e hizo que el frío nos atenazase. Hubo que abrigarse y apretar el paso para buscar un recodo donde poder almorzar.
Ya comenzaba a verse el santuario de la Virgen de la Sierra, cuando se despejó la neblina y volvió el sol, para calentar algo la marcha. Así, en la primera zona sin aire, dimos por interrumpida la marcha y nos sentamos en medio del camino para dar cuenta del almuerzo, allá por el collado de la cruz de piedra. Como siempre, en esta parte se igualan las fuerzas, ya no destaca tanto Miguel, y a todos el vino, el embutido, queso, etc. nos reconforta. Y eso que nos moderamos. Con todo, la salida hacia la ermita se hace dura. Se deja constancia que Miguel, hizo la serie de subida a la ermita con prestancia y premura, por supuesto liderando el grupo.

Desde arriba, en una mañana despejada, hay una excelente vista, que aprovechamos a disfrutar, mientras vamos emprendiendo el descenso hacia una senda preciosa entre carrascas, por la zona del barranco de Valdehinoceja. Es un descenso prolongado y exigente, que sin duda es de lo más bonito del día en cuanto a paisaje. Llegados a la venta de Aranda, ahora cerrada, hay que cruzar el puente y buscar una subida a la derecha de la carretera, para atravesando unos campos yermos, cruzar una acequia y parar finalmente en la carretera que conduce al pantano. En un círculo ad hoc, Paco A. Javi y Rafa debaten y deciden tomar unas jarritas reponedoras de sales en el chiringuito cercano al pantano. Se aprueba por mayoría, o casi, la propuesta.
Tras la agradecida parada, retomamos la ruta, variando nuestros planes iniciales que pasaban por aprovechar el merendero para comer a cubierto. Sin embargo, no hacía ni dos horas que habíamos comido, era pronto y decidimos continuar hasta coronar el monte que nos separa del valle donde se localiza Purujosa. Mejor, porque el merendero estaba vallado. La subida eso sí se hace larga para algunos. Son varios kilómetros de subida continua, aunque sin escesivo desnivel. Ni que decir tiene que Miguel y Paco hacen la serie correspondiente y de nuevo dejamos constancia de que Miguel coronó el primero y nos esperó a todos gentímente para darnos la bienvenida a la cima, cerca del alto del Marojal, a eso de las 14 h. En esa zona, se improvisa mesa y se da cuenta de la una excelente comida.
De allí, todo es descenso, de nuevo con unas preciosas vistas, y ya distinguiendo la antena en lo alto del monte en cuya falda, y en la parte contraria, se sitúa Purujosa. Lejos todavía. Sin sol, pero entrenidos en conversación animada, vamos bajando con Juan Carlos y Luis I en cabeza, maquinando cuál será la ruta más sencilla para llegar a Purujosa antes de anochecer. Cuando llegamos al cruce de caminos del barranco del Palancar, observamos una señal de batida de caza mayor. Señal, como mínimo confusa, porque está puesta de forma tal que parece avisar a los que suben hacia la sierra, no hacia quienes deciden tomar el camino hacia abajo como es nuestro caso. En todo caso, es lo que supone compartir el monte. Precaución y cautela.
Llegados al siguiente cruce de caminos, decidimos seguir descendiendo, tomando el camino de la derecha y dejando el mando de operaciones a Luis I. Enseguida tomamos una pista a la izquierda que nos debe llevar a Purujosa. Es por allí cuando Rafa avisa de que sus neumáticos van justos, a la par que la gasolina. Pero seguimos hasta cruzarnos con unos cazadores al que consultamos el camino. Hay que cruzar un barranco para empalmar con el GR siguiendo los postes de electricidad. Esta ruta ya nos lleva a la que hicimos el año pasado, y en efecto, hay que reconocer que se ahorra algún kilómetro. Eso sí, no hay rebollones.
Y poco más. Cumplimos con la llegada a eso de las 17.20, antes de anochecer y después de pasar un buen día de monte. Dimos cuenta, algunos, de unas pocas cervezas. Pocas, porque entre los que tenían que conducir y los que no podían, la cosa se abrevió enseguida. Taxi, recoger coche y para Zaragoza. No todos, que algunos zarandearían Purujosa. Hasta la siguiente.


Fotos de la salida