lunes, 20 de julio de 2009

CHICKEN-IN, CHICKEN-OUT: Una incursión al Valle del Amor

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Yes, she can. Había apuestas sobre nuestra bloguera mayor: ¿se uniría alguna vez a las huestes cenefas?, ¿cruzarían sus botas pasos e inquietudes con sus compañeras cenefas, o volverían a dejarlas en la estacada? El objetivo era atractivo: Alpartir y su Valle del Amor. Elegido por los colegas de La Almunia para compartir una mañana de sábado. A las 7.00 h, hora de salida desde Morata con los coches, solo estábamos presentes ese 18 de julio, Fernando, Lezcano, Miguel Ángel y el narrador. Con retraso, llegó Juancho y adivinamos a Yuri, confirmamos a Rafa, y nos mantuvimos en suspenso hasta llegar a La Almunia, donde por fin comprobamos que era el día. Estaba. Y con camiseta cenefa.


Con retraso llegamos en coche a Alpartir, para comenzar a las 7.30 a andar por el camino que hay en la parte derecha del pueblo (tal y como se entra desde L.A.) y que nos lleva a un cruce de caminos que conduce bien al Convento de San Cristóbal (véase Around the Reservoir 2) o al Valle de Tiernas, nuestro objetivo. He aquí la primera polémica: los que más conocen el terreno, y que nos acompañan, lo denominan el Valle de Tiermas, según lo han oído de siempre.
Parece ser que su nombre oficial es Tiernas, que proviene, como no podía ser de otra manera tratándose de un valle, de río Tiernas, preludio del río Alpartir.

El paseo es, de entrada, precioso. Mañana de verano fresquita, zona de sombra sembrada de huertecitas, donde se aprecia el encanto del agua (basta ver el tamaño de las higueras). Camino al trote cochinero que divide al grupo ya en dos: el inquieto y el expectante. Ambos, enfrascados en sus conversaciones, confluyen en la cueva del Moro sobre las 8.15, donde se divide el camino. Seguimos por la izquierda para ya empezar a subir. Una paradita para repasar neumáticos a la bloguera, que estrenaba botas y ya se sabe. Sin abandonar el camino, llegamos a un punto en el que se corta con el río Alpartir (del río solo el rastro) y sigue en zona cementada, que lleva a un nuevo cruce de caminos. Son las 8.45 y se inicia el debate. Regresamos por la izquierda a Alpartir o por la derecha vamos a nuestro objetivo: el Valle del Amor. Consultada la bloguera sobre su situación, decidimos la derecha. Seguimos subiendo y encontramos preciosas sendas que tenemos que probar algún día. Llegamos ya a un pequeño descampado con un cartel que anuncia la flora y fauna de la zona. Si seguimos recto en breve llegamos a un cruce: a la derecha un sendero de PR marcado, a la izquierda algo parecido a una senda que fue, llena de vegetación. Aquí Luis no duda y nos dice que la izquierda es la buena. Apartamos hierbajos, caminamos unos metros y comprobamos que derecha e izquierda confluyen unos metros más allá (hermosa lección política que la prudencia cenefa no comenta) a los pies de la casa cubierta de hiedra que alojó la comuna que allí habitó. Hemos llegado al Valle del Amor (son las 9.00 h) y seguimos repasando la zona, haciendo fotos y Juancho respirando hormonas. Sobre las 9.15 h decidimos regresar, para no retrasar en demasía el horario de almuerzo prometido.

Vuelta sobre nuestros pasos. Dejamos constancia de un nuevo aforismo en el devenir cenefo: Andar, andan muchos, pero nunca nos encontramos a nadie (Alfonso dixit). Volvemos al cruce sobre el río Alpartir y ahora sí cogemos el camino a Alpartir. Aquí llega lo duro. El camino sigue siendo precioso, rodeado de pinos por todas partes. Empinado. Bastante empinado, y si no que se lo pregunten a Ana. Pechada. Luis hace la goma para indicarnos los cruces que debemos tomar y da muestras una vez más de que se crece cuando el camino pica hacia arriba. Definitivamente está hecho un roble. Con la subida nos hemos dividido en tres grupos: el inquieto (que ya sigue solo hasta destino), Miguel Ángel y el empleado del mes (definición del narrador aportada por Yuri) y la familia (familia que camina unida, permanece unida). Decide el grupo intermedio esperar al furgón de cola y hacemos los últimos metros de subida todos juntos (se une Luis, que nos hace de guía), para llegar al puntalico sobre las 10.25 h. Plaza del Pino, donde se adivina a lo lejos Alpartir. Ya es todo cuesta abajo, siguiendo el olor a huevo frito. Olor que aturulla a Yuri, que baja cual flecha a un destino desconocido (literal, porque nadie le dijo dónde íbamos). Lo rescatamos del despiste y llegamos al bar al pie de la Iglesia sobre las 10.50 h. Y aquí nos sueltan todas las gallinas de Alpartir. Y todas entran. Y bien. Hermoso día, mejor paisaje, delicioso almuerzo (huevos fritos con patatas, longaniza o jamón y ajos tiernos) y fenomenal compañía. Gracias a todos por la mañana.

Esta vez, la ficha técnica va aparte. Nueva sección que se incorpora al blog (a cambio la sección fotos flojea por deficiencias técnicas no previstas). Dejamos eso sí constancia de las calificaciones: Paseo, salvo Ana que no tiene fuerzas para opinar (pongamos calcetinada-inflón, para esta primera vez). Pero, como todo: ¡sólo es empezar!.

Agradecimientos:
Bienvenidos Ana y Miguel Ángel al club cenefo. Gracias a nuestros expertos compañeros por abrirnos este paraje, al que tenemos que volver.

Ultimo aforismo : Si salís a la Sierra, avisadme que iré con vosotros (Cenefo in pectore dixit). ¡Queda escrito!

Extras:
Ruta gps wikiloc
Artículo Heraldo de Aragón 5/03/09 pág1 pág 2

lunes, 29 de junio de 2009

A Purroy

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A Purroy... Llevábamos varias semanas los cenefos planeando una salida no muy larga para acoger a la diseñadora de este blog. Y elegimos Purroy.

A la caminata se unía un andarín de excepción (y a fe que no defraudó), acompañado de Carmen Pili, Fernando y Alfonso. Cayó, sin embargo, nuestra diseñadora de honor. No nuestro ánimo que mantuvo Purroy como objetivo. Y allá fuimos a eso de las 8.15 con una socarrina amenazante como compañia.
Pasamos la fábrica, y el Sherpa nos anima a coger el camino previo al Palomar para tirar de camino. Sin hacer sangre, dejamos constancia del primer gatillazo a la izquierda que nos llevaba directo a la sierra. Prudentes seguimos el camino de la vaguada que nos ha de guiar a Purroy. El trote no es cochinero pero se aguanta. Poca subidita, algo de monte y Purroy a tiro. LLegando a la cicatriz del Ave, el Sherpa renuncia al puente y tiramos para arriba. Aquí, los cenefos nos quitamos el sombrero por el Sherpa (metafora, que la chicharrina nos está para bromas). Chino-chano Luis emprende la subida y la cosa se pone dura. Menos mal que se ve el puntalico cerca y se puede sostener el ánimo, ya que el aliento a duras penas. Lezcanada. Desde ese puntalico se tiene una buena panorámica de Purroy (back side). Tras una foto para honrar la salida, tiramos en busca de una sombra con la que aliviar el almuerzo. Giramos a la derecha, ya camino de Purroy, hacemos alto en un campo resguardado y reponemos. Las gallinas que entran por las que salen. Gracias Juancho por las gallinas.
Aliviados, llegamos ya a Purroy para coger luego el camino que sale de la estación y que sube al alto de Villanueva para bajar luego hacía Chodes. De nuevo, Luis tira para adelante, seguido de Juancho, seguramente estimulados por la cerveza fresca que se promete en el casino. Y allá que llegamos tras unas 3 horas y 15 minutos de andada para los aproximadamente 18 kilómetros. Cervecitas reparadoras y para casa.
Calificaciones:
Paseo en general, salvo algún pequeño desmayo de calcetinada.

Muchas gracias a todos por compatir vuestro tiempo con nosotros. Hasta la próxima.

sábado, 13 de junio de 2009

Marcha nocturna en Zaragoza

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Adios al trote cochinero. Comenzamos la era de la ernestada, Deus lo vol. Bajo un calor sofocante acudimos, a eso de las 22 h, los cenefos al pabellón de Juslibol, citados por Os Andarines para irnos de marcha.

Una mistela con conguitos para entretener la espera y relajar los competidores que rondaban. En esas, llegó Ernesto. Sorpresa agradable para compartir la marcha, pero Ernesto lleva otra velocidad.
La salida a las 23 h fue fulgurante. A ritmo subimos hasta las antenas de Juslibol, sudando la gota gorda porque a esas horas todavía el calor era agobiante. Una larga hilera de luciernagas a lo largo del monte. Una Santa Compaña aragonesa para una calurosa noche de ¡primavera!. El descenso a bloque hasta el Centro de Interpretación de la Naturaleza de los Galachos y de allí cogemos el camino que nos va a llevar al puente de la autovía. Antes, justo a medianoche, un gazpacho reparador a toda prisa, repasar neumáticos (hay que cambiar) y de nuevo a toda máquina a la orillica del Ebro. En el puente (01h) volvemos a parar, esta vez para tomar un montadito y UNA botella de agua. El paso luego se aligera y ya se hace más llevadero camino del puente del Tercer Milenio, al que llegamos a la o1.5o min. Es mucha la gente que vuelve de otro tipo de marcha y que nos mira asombrados. En el Parque del Agua, los cenefos, parece ser que acortamos, no estamos nada seguros ninguno de los que subscribimos. Eso sí, es curioso pasear de noche por este parque plagado de charcas y con un intenso y ensordecedor croar. Por el ruido debe haber ranas como rinocerontes.
Finalmente llegamos a Juslibol a las 02h 38 min, bueno Ernesto y Juancho un poco antes. Han sido unas 3 horas y 28 min de andada real para los 22 km. Ernestada. Huevos fritos, longaniza y jamón que sientan estupendamente y para casa, que mañana es día de escuela para todos, menos para Yuri. Dios lo quiere.
Calificaciones:
Calcetinada, excepto Fernando que está con el paseo.
Agradecimientos:
A Ernesto, por compartir una noche con nosotros.

Hasta la próxima, si Dios quiere.
Nota: Juslibol viene del grito de guerra cristiano ¡Deus lo vol!, Dios lo quiere.

domingo, 7 de junio de 2009

Convento de San Cristobal-Mularroya: Around the reservoir 2

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Las 8.00 era la hora. El albergue el sitio. Y Rafa el esperado (comprensible su ausencia). Casi todo en orden y según lo previsto para una jornada de homenaje a Mularroya, en la que además estrenaba ropa cenefa Fernando. Juancho y el narrador han sido los compañeros de alternativa.

Tras dejar el coche enfrente de la gasolinera, hemos salido a las 8.15 y cogido la carretera de Santa Cruz, para inmediatamente desviarnos a la izquierda y coger el camino que va paralelo al río Grio, el que se tornará Grialón en unos años, dejando la magia de los días de ranas y agua hasta los tobillos olvidados para siempre. Al pasar la paridera de la Sardilla seguimos recto y cogemos el camino de la derecha para seguir por la zona barrancosa que delimita la Sardilla. Cruzamos ya el límite con Alpartir y nos encontramos con un cruce de caminos en el que puede verse las marcas de un oleoducto. Giramos entonces a la izquierda para ir a las ruinas del convento de San Cristobal. Aquí ha habido una pequeña crisis de orientación (solo dudas) pero finalmente hemos llegado al derruido convento sobre las 10.15 h. A los pies del monte San Cristóbal se extiende esta zona ruinosa, por desgracia, en la que se aprecia una bella panorámica de lo que es terreno llano, demandante de agua y enramado de intereses. Abonado para autorizar trasvases que llamamos intracuenca para dejar todo en casa. Buen lugar de meditación para reflexionar sobre la casa de quién. Mientras tanto, bocadillo cenefo, sin vino y a la vera de la balsa del huerto, y antes de que cunda la murria llamadica a Rafa para darle su última oportunidad y salida hacia Fontellas sobre las 10.45 h. Dejamos atrás la meditación, la ruina, el expolio y las gafas de Juancho.

Monte a través, cruzamos la loma del convento para llegar al camino que lleva a Fontellas , por una zona de pinos y poca vegetación, como todo en esta zona, ruda pero bella. El camino está sembrado de madera cortada, no recogida. Yesca. Poco a poco nos vamos acercando a Mularroya y ya las máquinas se hacen presente, la tala insultante y la jota creciente. Unas fotos de inmortalidad con un paisaje que fue, cruzamos el río por donde podemos y al coche. Tocamos chufa a las12.33. Han sido 3 horas 48 min de andada y unos 18 km. Una cervecica muy rápida en el albergue para quitar el regusto a tala y a casa.

Calificaciones:
Ha habido coincidencia: paseo

Agradecimientos:
A todos los partidos que de forma unánime nos van cambiando el paisaje para que no se nos haga tan repetitivo. Hoy es jornada electoral y sabemos agradecer estas cosas.

Esta crónica está dedicada a los hijos cenefos que conocerán un pantano que no conocieron sus bisabuelos, pero que ya amenazaba el abuelo que mandaba (y mucho) a sus abuelos. Habrá otras culecas, en otros sitios, a la orilla del pantano y en Capurnos al ladico de otro río, el Jarío, con su caudal ecológico “garantizado”, y escarmentado, camino del Ebro… aquel que no trasvasamos porque aquella es otra casa.