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domingo, 21 de febrero de 2010

LOST IN MUEL



más fotos... tiempo efectivo: 5horas 48 minutos
tiempo totl. 6 horas 15 minutos
¡Loado sea el día!. Tras muchos dimes y diretes, hoy ha debutado Miguel (Polo, para no confundir con el otro que hoy se ha diluído por Nigüella). Bienvenido seas a las huestes cenefas, y esperemos que la confirmación de alternativa no se haga de rogar. Además los padrinos de alternativa dan fe de que ha aguantado como un campeón la calcetinada de 30 km esteparios que nos hemos metido entre pecho y espalda. Para abrir boca.
El destino de hoy era Muel, para completar una vuelta circular que pasase por Mezalocha y Jaulín. Allá fuimos a eso de las 7 h, para llegar al punto de salida cerca de la 8 h. Muel es un laberinto lleno de calles cortadas de mala manera (no hemos fotografiado el tablón que había cruzado en una calle sin señalización alguna, pero juramos que así se las gastan en Muel, no es cerámica todo lo que reluce). Además al desconcierto se sumama la lluvia y un cielo nublado, nubladísimo que no presagiaba nada bueno. Mal que bien remediamos el asunto y al final aparcamos cerca del parque de las cascadas (a ver, que hay unos saltos de agua del río Huerva, supongo, en ese parque). Calzamos botas, ajustamos chubasqueros y para arriba.
Se sale de Muel por el parque y se coge inmediatamente un camino a mano derecha (por ahí según la terminología Juancho) para acompañr durante un tramo al Huerva.
En este tramo tenemos lluvia, las conversaciones de rigor (a ver si apañamos España y el Real Zaragoza, que no sabemos cuál está peor) y mucho barro. Juancho hace gala de guía y nos lleva a conocer campos (y atravesar). Algunas dudas acentúan nuestra sensación de lost in muel que llevábamos de salida, pero todo parece aclararse al encontrar un camino que Juancho jura nos ha de llevar a Mezalocha. También se aclara algo la lluvia, que no el cielo.
Seguimos el camino que cualquiera podrá comprobar que está perfectamente indicado. Aquí un inciso para acordarnos de todos los capullos que se dedican a romper carteles o cambiar piedras y mojones. Con las piedras precisamente se nos ocurre qué hacer con sus mojones supuesto que sean del sexo masculino (que no género). Si fueren del otro sexo, también se nos ocurriría algo (dicho queda que capullos es plural genérico).
Pese a todo alcanzamos pronto (y digo pronto porque no anotamos horas, pero se puede consultar el track) el pantan(it)o de Mezalocha. Cuco y viejo. Techado de buitres y sin demasiado impacto ambiental. Atravesado, llegamos en un pis pas a Mezalocha para tomar un camino que nos ha de llevar al cruce inicial del pantano. Esta vuelta circular vuelve a despistarnos y entramos de nuevo en las dudas. Juancho esta vez hace un faena de apaño y nos alumbra con su GPS para tomar el camino de Mezalocha a Jaulín. Esta es la parte más dura del camino ya que si bien no tiene mucha cuesta, tenemos un mal compañero: el viento. Frío. Cuando el hambre azuza, a eso de las 10, buscamos un refugio en una paridera abandonada para el chicken-in con bota. Hoy era uno de esos días en el que si alguien viene con un termo de café caliente se gana 50 euros.
Retomamos el camino y hablando de algas, de María Teresa y la de deportes (Vicario o algo así) vamos parcheando cuestas y alcanzando Jaulín, cuna de Gastones. Una visita rápida a la balsa y los patos, sobre cuya persistencia se entabla algún debate. Sorprendidos por la estatua que da la bienvenida (es un decir) al parque, nos alejamos de Jaulín para buscar el camino a Muel. Es fácil de ver: sígase el parque eólico (en singular). De nuevo cuestas y algunas dudas que nos llevan por primera vez a preguntar a un lugareño que no era tal pero nos indicó bien.
Ya encaminados, solo queda seguir. Ahora sí que el camino se empieza a hacer pesado, sobre todo porque veíamos que las expectativas del vermú se iban a reducir a nada o casi. Juancho, descubre una función en su GPS de interés: km a destino. No sabemos si ha sido el mejor día para hacerlo. Al fin distinguimos el pueblo y su pasión motera en efervescencia. Son las 14 h. Solo queda hacer unas llamadas y encomendarnos al patrón para ver si el vermú es perdonable. La cosa ha sido así: 225.000 euros de ida y vuelta, unas jarritas y manjares (nos sabían, que no de por sí) escasos para retomar el regreso a casa. Calcetinada de bienvenida. Gracias Miguel.
A los perezosos de invierno: a ver para la próxima si somos legión. Se admiten sugerencias.

domingo, 26 de julio de 2009

BORRAJAS' WATER: La Nevera de Cosuenda y el pico de Valdemadera


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La hora de salida era las siete, el autobús desde Morata se quedó solo con el conductor. Uno a uno, todos los cenefos fueron excusando su presencia. El camarlengo, el único absuelto después de protagonizar su particular versión de "La matanza de Texas", el resto culparon al pino que ya no dará más sombra.

En LA me esperaba Alfonso, convertido por méritos propios en cenefo de facto. Juntos pasamos a recoger a Manolo "el bony", explendido atleta y no mejor guía de la zona, con quién dio gusto compartir mañana.
Nos dirigimos a Cosuenda, pueblo que pertenece a la comarca de Cariñena, situado en las faldas de la Sierra de Algairén, hábitat cenefo por excelencia.
Desde allí fuimos por un camino sin asfaltar, hasta el paraje conocido como "el Raso de la Cruz" dónde dejamos el coche y comprobamos en un cartel informativo, que desde allí nacen varios recorridos alternativos perfectamente señalizados. Se puede entre otros ir a La Nevera, a Valdemadera o al Mirador de la Falguera.
La caminata comenzó por un camino que transcurría entre carrascas. La sombra tan apreciada en estos días tan calurosos nos acompañó durante gran parte del camino. También tuvimos otros compañeros de viaje, estos si molestos, los mosquitos (ya lo decía yo!). Un kilómetro más tarde en lugar conocido como "el sitio del emparrado" tomamos la senda hacia La Nevera. Y que senda! Una sucesión de repechos de pendientes increibles, donde precisamos más de dos paradas para tomar el oxígeno faltante.
La nevera, o lo que de ella queda, es una edificación de mampostería que en tiempos estuvo cubierta con una cúpula y donde se distingue lo que fue su puerta de entrada.
Alcnzada La Nevera, donde inmortalizamos la ascensión, nos dirigimos hacia el pico de Valdemadera, en cuya cima abelrga un repetidor de televisión situadoa 1320 metros. Desde la cima pudimos contemplar una maravillosa vista de nuestra sierra. La Vicora, el Pico del Rayo, y a sus pies distinguimos Santa Cruz, Inogés y Codos. El esfuerzo mereció la pena.
La bajada la realizamos por el camino que desde el repetidor indicaba dirección a Aguarón, para reencontrarnos a mitad de bajada con la bella senda de ascensión.
Han sido 8,12 km en total con casi 600 metros de desnivel de subida.
En Cosuenda,para cumplir con el deber cenefo,ejecutamos el chicken-out: huevos fritos custodiados con la afamada longaniza del lugar.
Cenefos: apliquense! Tienen una deuda con esta senda!!
Calificación: paseo jodido, me faltaron dos horitas más.
PD: espero que la crónica quede a la altura de nuestro Camarlengo, a quien desde estas líneas le deseo una pronta recuperación.
Cenefos: el desafío esta cerca...

Extras:
Ruta gps wikiloc