sábado, 30 de octubre de 2021

Estella-Belorado


FICHA TECNICA
 Fecha:  09/10/2021
  13/10/2021  
 Distancia:   133 km  
 Desnivel positivo:   1800 m  
 Dificultad:   Moderado  
 Tiempo Invertido:   5 días  
Para continuar con nuestro particular peregrinaje a Santiago los Cenefos del CSI decidimos aprovechar el puente de El Pilar para así completar unas pocas etapas más del camino, cinco en concreto, y de esta manera quedarnos un poco más cerca del Apostol.

Salimos en coche el 8 por la tarde Rubén, Raúl y un servidor dirección a Logroño donde dejaríamos aparcado el coche y un autobús nos terminaría de acercar donde dejamos el camino suspendido hace dos años, Estella.


En Estella cenamos por muy muy poco dinero y nos alojamos en un albergue privado espectacular. La Hostería de Curtidores situado a la salida de Estella a lado de un azud es una antigua construcción rehabilitada con mucho gusto y estupendamente cuidada. Recomendable posada para cualquiera que quiera pasar una o varias noches en Estella.

Salidos de buena mañana el 9 dirección a Los Arcos, fin oficial de esta etapa aunque la oficialidad no es lo nuestro. 

Después de perdernos nada más empezar, a pocos le pasará esto, conseguimos reubicarnos y localizamos la fuente del vino en Irache. Aunque a estas horas apetece poco el vino, hacemos un esfuerzo con una taza que nos presta un peregrino francés, eso si "debidamente" enjuagada en un hilillo de agua. Bueno, el vino mata todo.

Con buen ritmo pasamos varios pueblos, compramos pan, un poco más de vino, almorzamos, ...; lo normal. 


La alegría del almuerzo nos conduce hasta los Arcos, donde unas féminas y unas cervezas nos entretienen más tiempo del debido, así que escapamos como podemos y nos dirigimos al final del primer día en Torres del Río. 

De nuevo un albergue para tomar nota, La Pata de la Oca. El gerente, Iván, nos obsequia después de la cena con composiciones propias interpretadas a la guitarra. Para no quedar mal, echamos un mano a mano Iván y un servidor. El pieza va pieza viene hace las delicias de unas peregrinas de Valladolid, a la postre amigas.

Fin del día y a descansar, pues han sido casi 35km, mañana más.

Al día siguiente, 10 de octubre, un poco más perezosos apuramos la fresca salida y esta vez buscando nuestro siguiente objetivo, Logroño (que tampoco lo sería).

Llegamos a Viana y un poco más adelante abandonamos Navarra para entrar en La Rioja. 

A partir de Viana el camino cambia, toda la belleza de los pueblos de piedra navarros y el somontano dan pie a pueblos más convencionales y llanos.


La entrada en Logroño es muy pesada, demasiado asfalto en tramos interminables. Menos mal que en la calle de San Juan saben tratar muy bien al personal y esto compensa casi todo.

Repuestas las fuerzas, decidimos adelantar el coche hasta Belorado mientras se remata la etapa en Navarrete. 

Unos andando y otro en coche con vuelta en autobús, llegamos casi a la vez a Navarrete, a unos 10km de Logroño.

Aquí nos alojamos en un piso convertido en albergue, bien pero sin más y cenamos viendo el partido de la selección española, lástima del resultado.

Tras el partido y algún licor para reponer sales minerales, decidimos descansar los 32km realizados.

El 11 de octubre, todavía más remolones, salimos en dirección a Nájera, tampoco sería el final de este día como se puede imaginar.

Los caminos discurren ahora entre infinitos viñedos algunos vendimiados y otros por vendimiar. Animados por la bota entonamos alguna jota que hacemos realidad:

Nunca más plantes viñas junto al camino
porque todo el que pasa coge un racimo
y de este modo y de este modo
te las van vendimiando poquico a poco
poquico a poco, poquico a poco
Nunca más plantes viñas junto al camino.

Almuerzo y refrigerio rápido en Nájera para continuar hasta Azofra. 


Alojamiento rural digno de mencionar, Pensión La Plaza, un ático abuhardillado de madera con una terraza desde donde se divisa la Sierra de La Demanda y el pico de San Lorenzo (2.271), mayor altitud de La Rioja, un pico similar a nuestro Moncayo aunque menos solitario.

Disfrutamos en el bar de este pueblo de una magnífica cena y un pésimo partido de fútbol entre la SD Huesca y un anodino R. Zaragoza. Menos mal que la compañía es inmejorable y todo lo arregla.

Ultimas risas del día y hasta mañana.

Día 12 de octubre, festividad de Nuestra Señora de El Pilar, salimos dispuestos celebrarlo en Santo Domingo de La Calzada, en teoría fin de esta etapa. 

Llegamos poco antes de la hora de comer y nos atizamos un almuerzo/comida que no se lo salta un gitano, carajillos, copas, ...; ¡¡Viva la Virgen del Pilar!! Algunos riojanos nos saludan y felicitan por el día. ¡Qué majos son!

Cómo no, abandonamos la belleza de Santo Domingo de la Calzada y proseguimos hasta Grañón, que no Grañén. Último pueblo de La Rioja antes de Burgos.

En Grañón los servicios muy justos y el mítico albergue gestionado por la parroquia está cerrado, así como casi todos los bares. Buscamos alojamiento rápidamente y cenamos en el único bar que quedaba, y suerte.


Última noche, pero no menos risas.

El 13 de octubre, último día, se despierta con la depresión del que ver llegar el fin. Desayunamos sobre la marcha, estaba todo cerrado salvo una panadería en la cual compramos unos dulces.

Rápido para Belorado, esta vez si que fin de nuestro trayecto.

Los viñedos se han transformado en sembrados infinitos y a nuestro lado pasan tractores también infinitos y rápidos muy rápidos.

La conversación cortada por el fin próximo, menos mal que la bota de nuevo nos saca del atolladero emocional, alguna canción y algún chascarrillo nos hacen sonreir.

Pasamos por algunos pueblos casi sin vida a estas horas aunque con un olor a pimiento a la brasa que hacen diabluras con nuestros jugos gástricos.

Con buen ritmo llegamos a Belorado, Burgos, donde damos cuenta de un buen almuerzo justo antes de salir en coche de nuevo hacia Zaragoza.

Fin de estas 5 etapas, unos 133km, pero no quedará ahí. Disfrutando de viñas, sembrados, catedrales, iglesias,  pueblos de piedra y sobre todo de compañía muy buena compañía.






Fotos de la salida

La Cabrera


FICHA TECNICA
 Fecha:   18/09/2021  
 Distancia:   9.8 km  
 Desnivel positivo:   775 m  
 Dificultad:   Pechadilla  
 Tiempo Invertido:   unas 3h   
Se nos pasó dar cuenta de una de las andadas convocadas poco después del ciclo senderista de Morata. Fue la subida a La Cabrera, pico de la Sierra de la Virgen que ilustra Illueca. Javi, Jesús y los luises se apuntaron a esa subida clásica entre los cenefos. 
Subida que transcurre inicialmente por pista hasta llegar a una senda bien marcada que llega hasta un merendero. Senda que siempre nos exige y que en este caso subimos con una extraña niebla que progresivamente iba ascendiendo con nosotros. De allí, se inicia un conjunto de cuatro sendas progresivas que llevan hasta la cumbre entre carrascas y robles. En la cima, por primera vez en mucho tiempo disfrutamos de un almuerzo con vino, compartiendo como en los viejos tiempos. Foto, niebla y para abajo. Una excelente preparación para la Moratada 2021.
Dejamos constancia de la andada y los kilómetros que van sumando para los 5000. Nos falta alguna descripción de Miguel y Raúl y su camino de santiago.




Fotos de la salida

domingo, 17 de octubre de 2021

Pico La Atalaya de Morés


FICHA TECNICA
 Fecha:   16/10/1021
 Distancia:  15 km  
 Desnivel positivo:  800 m  
 Dificultad:   Algo de pechada, pero agradable  
 Tiempo Invertido:   poco menos de 5h con almuerzo  
Estrenó Morés ruta senderista, PR Z-98, hace poco, inmortalizada en Chino Chano, y nos apetecía recorrerla... de nuevo porque ya había hecho una incursión Luis I. Con ese fin, los luises, Javi y José Antonio nos citamos a las 7.45h para ir al pueblo vecino. La ruta parte desde el mismo pueblo (puede aparcarse junto a la ermita de San Félix y campo de fútbol) y tiene una primera parte por pista, fácil de seguir y poco empinada. Está en todo momento bien marcada y no tiene mayor dificultad. La parte divertida de la andada llega cuando se alcanza el cementerio de Sestrica, desde donde ya se empieza a ascender y sobre todo un poco más adelante, al final de la pista en la fuente del Garullo. Allí conviene pararse, si es ya otoño bien entrado, contemplar los colores de las zumaqueras y leer el cartel de lo que fueron los antecedentes de una ya próspera industria de la zona en su momento. A partir de esa zona comienza una senda que nos ntroduce en un preciosa zona de carrascas salpicada de castaños, que ya en esta época adornan de castañas el camino. Encontramos allí marcada una carrasca que merece la pena grabar en la retina o en foto, si es el caso, pero siempre con el máximo y debido respeto al árbol y su entorno. Es una senda para disfrutar que poco a poco va empinándose, encontrando zonas de pechada respetable, pero que con calma se pueden afrontar, pese al desnivel. Y no pasa nada por descansar de vez en cuando y echar un vistazo al valle entre Sestrica, Morés y Sabiñán y el fondo de sierras que lo adornan, entre las que también vemos la de Valdoña que protege nuestro pueblo. 
Se llega al final de la ascensión a un collado, donde el pico La Atalaya queda a la derecha. Desde allí, ya se ven postes que marcan la continuación del camino rodeando el pico. Se llega así una pista que nos va acercando a los "molinos" que tenemos en el horizonte, dirección Viver de la Sierra. Se llega así a una pista que continuamos hasta un cruce que ya marca la ascensión definitiva, por pista, hasta la cima marcada con un curioso punto geodésico. Allí, recuperamos de nuevo el almuerzo reglamentario, sin bota eso sí. 
El descenso ya se hizo atajando para volver al collado y desde allí por la misma senda de subida, hasta llegar a la fuente y de nuevo coger la pista para descender hasta un cruce en el que en lugar de seguir recto por la misma pista que hemos ascendido, nos desviamos a la derecha y bajamos hasta el pueblo sin desviarnos (llega un momento en el que se ve el pueblo y basta seguir sin desviarse para ir lo más recto posible a su encuentro). Y así, completamos una bonita ruta, con una parte inicial más normalita, pero que sorprende muy agradablemente al final. Totalmente recomendable, particularmente en esta época del año. 
Un abrazo a Miguel Ángel. Ánimo, compañero.




Fotos de la salida

martes, 28 de septiembre de 2021

MORATA 2021



FICHA TECNICA
 Fecha:   26/08/2021 
 Distancia:   39,6 km  
 Desnivel positivo:  1780 m  
 Dificultad:   Pechugazo 
 Tiempo Invertido:   Unas 13h con paradas 

 

Podría titularse de muchas maneras esta crónica: luchando contra el cáncer, ruta con amo o simplemente Moratada 2021. Es lo de menos, porque de lo que se trataba esta vez era solo de andar, de sentir en cada paso el polvo, las piedras, la hierba… todo aquello que nos conecta a lo que somos: parte de ese polvo, de esas piedras, de ese paisaje. Y confirmar que solo somos eso: camino… y quizás huella.

La cita fue a las 6 a.m. en la Plaza de la Constitución o de España, según letreros, y allí nos congregamos los Luises y Ernesto para un reto que tenía en mente Luis I: unir el máximo de las rutas senderistas que ha parido, para andar por el perímetro del pueblo. Para abrir boca se subió hacia la sierra todavía de noche, acompañados de una luna luminosa y algo de brisa. El ritmo, bueno hasta la Hoya de Sanz, se quebró un poco al pasar de la pista a una senda menos segura pese a los frontales, y ya marcada por el viento que a partir de ese punto empezó a soplar con fuerza. La subida a la sierra era el primer obstáculo del día, pero con paciencia se llegó arriba, a la zona de las carrascas, sin demasiadas novedades salvo la de un sol que comenzó a asomar en el horizonte. Cresteando, con esas primeras luces alcanzamos el pico Tordello para tocar la cruz, echar algunas fotos a la mochila y el espectáculo del amanecer a la retina.  De allí descendimos la sierra camino de la Atalaya con un paso más animado y disfrutando de algunas de esas conversaciones que arreglan el mundo. Para celebrarlo, en la Atalaya echamos el primer tentempié breve de la mañana: lo justo para afrontar la nueva subida al Monte Blanco que divide los términos de Morata y El Frasno. De nuevo en esa cresta expuestos al viento la mañana seguía fresca pero enseguida se llegó a la zona protegida por las carrascas. Siempre siguiendo la ruta 3 descendimos para ir a la zona alta de Los Cerrillos. Hay que remarcar que en la última parte de la subida habría que reforzar la placa de un poste antes de que el viento la termine rompiendo, pero hasta entonces el marcaje de la ruta es bueno (siempre hay que ir reponiendo mojones conforme se pasa, pero eso es simple solidaridad andarina).

Siguiendo la pista alta de Los Cerrillos llegamos a la zona de enebros justo frente a la paridera de Valdargar. Era ese punto el que teníamos marcado para llamar a quien debía procurar la reposición de fuerzas: Roberto. Con la llamada y el ánimo del almuerzo ya cercano, la bajada hasta el río Grio se nos hizo más llevadera: todo ello por la pista que conecta la ruta 3 con la 8. Ahora un muñón es lo único que exhibe el poste estúpidamente vandalizado que marca la vuelta a Morata y la conexión de las rutas 3 y 8. Es lo que hay: no todo en el monte es orégano por desgracia. Cruzada la carretera, enseguida llegamos al río y al ansiado "almuerzo-comida" a eso de las 11h y con 17 km ya en las piernas: ensalada de tomate con ventresca y algo de embutido y queso. Y agua, que uno de los peajes que Luis I paga es renunciar a esa bota, que si hablara… Aun con lo suave del almuerzo, volver a andar se hizo algo más duro. Por el estómago más lleno, por el calor que se nos vino encima y sobre todo por tener que ver más muñones, más vandalismo inútil en la ruta 8. Como no es bueno escupir al cielo optamos por apretar los dientes y acelerar algo la marcha que además los mosquitos en esa zona eran clara mayoría.

La subida hasta la boca de la mina se hizo algo dura, pero lo peor del día, como se preveía, estaba en alcanzar la pista del enebro que conecta con Alpartir. Es una senda espectacular que nace en la misma mina pero cuyo desnivel nos exigió toda la prudencia. Paso a paso llegamos a ese enebro que ha sido testigo de tantos almuerzos camino de Cosuenda. ¡Cuántos recuerdos en una simple curva! De allí, tomamos la pista camino de Alpartir hasta bajar a la senda Hontanal para ir progresivamente cruzando montes hasta alcanzar un punto desde donde se divisa el antiguo convento de San Cristobal. Desde esa cresta un descenso pronunciado y vuelta a subir a al mirador Nonchu para coger la senda que lleva hacia Valluengo. Esta zona es un continuo subir y bajar pistas, ya con Valluengo y La Sardilla a la vista, y un poco más adelante la avanzadilla de lo que será, poderes mediante, la parada y fonda del trasvase del Jalón. Con la Ronda de Boltaña y su mermelada de moras en la cabeza, robamos una foto en la peña Robapozales y de allí a la antigua carretera donde Roberto nos esperaba con fruta fresca. En esta zona, un problema técnico impidió que Luis II siguiera. Pero el que importaba y Ernesto siguieron, subiendo primero por la senda Moncho para ir progresivamente ascendiendo hasta alcanzar el puente de la autovía y descender luego hacia el pueblo por Baldío. En el pozo del agua esperaba Luis II para unirse a la parte final de la Moratada y disfrutar todos juntos de esa curva en el paso de los vizcaínos que nos ofrece como regalo, el pueblo y su sierra, esa misma que subimos hacía ya más de 12 horas. Y ya, recién pasadas las siete de la tarde, se puso el punto y aparte a esta pequeña aventura. Por supuesto en la plaza, con foto y reposición de sales. Como el día obligaba, aquarius y cerveza sin alcohol.

Y así, con la fuerza y la energía de una idea se llegó al final. Que las piernas temblaran a veces, que hubiera que dominar las cuestas con algo más de sosiego, no importaba. Ni tan siquiera llegar era lo importante por más emocionante que fuera, porque solo había una cosa que demostrar y ya se sabía de antemano. La huella… tu huella. El polvo, las piedras y el paisaje lo saben bien.

Y como ha quedado dicho en Wikiloc, en esta crónica cenefa no nos olvidamos del Servicio de Oncología del Miguel Servet y las maravillosas personas que allí trabajan. Ni de todas aquellas que han estado animando.

Queda mucho camino, así que… ¡hasta la próxima!






Fotos de la salida